Vicente López se consolidó como el municipio con la menor tasa de delitos de todo el Gran Buenos Aires durante 2025, según el último informe del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación. El distrito registró 1.765 hechos delictivos cada 100.000 habitantes, muy por debajo del promedio de los 24 partidos del conurbano, que se ubicó en 2.378 casos cada 100.000 habitantes.
El dato confirma una tendencia que viene marcando la gestión de la intendenta Soledad Martínez, que contrasta fuertemente con la realidad de buena parte de los municipios del GBA, donde la inseguridad sigue siendo moneda corriente bajo administraciones peronistas y kirchneristas que priorizan el relato por sobre la gestión concreta.
Un modelo de gestión que combina tecnología y decisión política
Detrás de Vicente López se ubicaron Merlo (1.946 delitos cada 100.000 habitantes), Hurlingham (1.951) y San Miguel (2.022), todos con cifras muy alejadas del récord logrado por el distrito ribereño. La diferencia no es casualidad: mientras otros intendentes del conurbano siguen apostando a discursos vacíos o a la vieja lógica del clientelismo político, Vicente López invirtió de manera sostenida en herramientas concretas de prevención y persecución del delito.
El municipio puso en marcha la central ESCUDO, desde donde se monitorean en tiempo real más de 2.600 cámaras de seguridad, y amplió el uso de inteligencia artificial aplicada a la videovigilancia, incluyendo un sistema de detección de motochorros que ya muestra resultados concretos. También equipó a la Patrulla Municipal con armamento no letal, como las pistolas Byrna, y llegó a los 204 Puntos Seguros distribuidos en todos los barrios del distrito.
La novedad más reciente es el Muro Digital, un sistema que videovigila los accesos de Vicente López en los límites con la Ciudad de Buenos Aires, San Martín y San Isidro, mediante cámaras y lectoras de patentes. La tecnología permite detectar vehículos sospechosos o con pedidos de captura y coordinar operativos en tiempo real, algo que muchos municipios vecinos ni siquiera tienen en carpeta.
El contraste con la provincia que conduce Kicillof
El informe del SNIC vuelve a poner en evidencia el fracaso de la política de seguridad provincial que administra Axel Kicillof, incapaz de ofrecer respuestas homogéneas a los 24 municipios del GBA. Mientras algunos distritos logran bajar sensiblemente sus índices delictivos gracias a la iniciativa local, la mayoría del conurbano sigue mostrando tasas muy superiores al promedio, reflejo de años de desinversión, falta de planificación y una Policía bonaerense que necesita una reforma de fondo.
El caso de Vicente López demuestra que la seguridad no es una utopía inalcanzable, sino el resultado de gestión, tecnología y decisión política sostenida en el tiempo. Es exactamente la misma lógica que el Gobierno nacional de Javier Milei viene aplicando en otros frentes: orden, previsibilidad y resultados concretos, dejando atrás el discurso vacío que caracterizó durante años a buena parte del kirchnerismo bonaerense.
En un contexto nacional donde la baja de la inflación y el ordenamiento macroeconómico ya son un hecho reconocido incluso por sus críticos, experiencias locales como la de Vicente López refuerzan la idea de que la gestión eficiente, cuando existe voluntad política real, puede transformar la vida cotidiana de los vecinos. La pregunta que queda flotando es por qué el resto del conurbano, gobernado en su mayoría por el peronismo, no logra replicar este tipo de resultados.