Un violento temporal de agua y viento golpeó a la Ciudad de Buenos Aires y al Gran Buenos Aires entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, con calles anegadas, árboles caídos y más de 22.000 usuarios sin suministro eléctrico. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) levantó el alerta naranja, pero el panorama en varios municipios del conurbano seguía siendo crítico durante la mañana.
Según el Observatorio Central porteño, hasta la medianoche del viernes habían caído 88,7 milímetros de agua en la Ciudad, con anegamientos en arterias céntricas y un caos de tránsito que se prolongó por horas. El fenómeno también afectó al norte bonaerense, Santa Fe, Rosario y Entre Ríos, con caída de granizo en algunos sectores.
Miles de vecinos sin luz en pleno conurbano
De los más de 22.000 usuarios afectados, alrededor de 16.000 correspondían a la zona de Edesur y casi 6.000 a Edenor. El corte de energía volvió a exponer la fragilidad de la infraestructura eléctrica en varios distritos del GBA, donde año tras año las mismas tormentas dejan a miles de familias a oscuras y sin respuestas rápidas.
Lejos de ser un fenómeno excepcional, las inundaciones en el conurbano vuelven a poner en evidencia la desidia histórica de muchos municipios peronistas para invertir en obras de desagüe y mantenimiento urbano. Mientras la gestión nacional avanza con un ordenamiento macroeconómico sin precedentes, buena parte de los intendentes del Gran Buenos Aires siguen sin resolver problemas estructurales básicos que afectan la vida cotidiana de los vecinos cada vez que llueve con intensidad.
Qué dice el pronóstico para las próximas horas
Para este sábado, el SMN prevé una temperatura mínima de 14 grados y una máxima de 19°C, con lluvias aisladas durante la mañana, ya sin la intensidad registrada el viernes. Por la tarde el cielo se mantendría nublado, aunque sin nuevos alertas por tormentas fuertes en el horizonte inmediato.
Las autoridades porteñas y bonaerenses recomendaron a los vecinos evitar circular por zonas bajas mientras continúan las tareas de achique y remoción de ramas caídas. En paralelo, las distribuidoras eléctricas informaron que se trabaja para normalizar el servicio en los barrios más afectados, aunque no se descartan demoras en algunos sectores del conurbano donde la respuesta operativa suele ser más lenta.
Más allá del temporal puntual, el episodio reabre el debate sobre la necesidad de modernizar la infraestructura pluvial y eléctrica en el AMBA. Mientras el Gobierno nacional sostiene el rumbo de estabilidad económica, con baja de la inflación y superávit fiscal como principales logros, la gestión de la obra pública básica en el territorio sigue dependiendo en gran medida de administraciones locales que muchas veces no priorizan estas inversiones estructurales.