Un proyecto para separar al Conurbano de la provincia de Buenos Aires y crear 27 distritos federales autónomos volvió a cobrar fuerza entre dirigentes bonaerenses. La iniciativa, impulsada desde hace cinco años por el ex senador provincial y ex intendente de San Miguel, Joaquín De la Torre, propone terminar con la histórica dependencia del Gran Buenos Aires respecto de la administración de Axel Kicillof, liberar a los municipios de Ingresos Brutos y reemplazar a la Policía bonaerense por Gendarmería y Prefectura.
El plan requiere una ley de la Legislatura bonaerense y otra del Congreso Nacional, pero ya despertó el interés de intendentes y legisladores que ven en la propuesta una salida concreta al estancamiento administrativo del conurbano, una región de más de 12 millones de habitantes castigada durante décadas por la inseguridad, el clientelismo y la mala gestión de sucesivos gobiernos peronistas.
Menos Estado, menos impuestos: la lógica del plan
De la Torre propone que los 24 municipios históricos del GBA se sumen a Pilar, Escobar y General Rodríguez, alcanzando así los 27 distritos, con la posibilidad de incorporar también a Marcos Paz. La idea es que la Ruta Provincial 6 funcione como una nueva Avenida General Paz, delimitando un territorio con reglas propias.
Lo más llamativo del proyecto, en sintonía con la agenda de reducción de la carga tributaria que impulsa el gobierno de Javier Milei a nivel nacional, es que el nuevo Conurbano dejaría de pagar Ingresos Brutos, uno de los tributos más distorsivos y regresivos que castiga a comercios, pymes y consumidores bonaerenses hace años. Menos impuestos significa más previsibilidad para invertir y generar empleo genuino, algo que Kicillof nunca priorizó en su gestión provincial.
Seguridad: el fracaso bonaerense y la salida federal
Otro punto central del plan es que la seguridad del nuevo territorio pase a manos de Gendarmería y Prefectura, dejando de lado a la Policía bonaerense. La propuesta expone, sin decirlo explícitamente, el fracaso de la política de seguridad provincial: mientras el Gobierno nacional ordena las cuentas públicas y reduce la inflación mes a mes, la inseguridad en el conurbano sigue siendo un problema estructural que ni Kicillof ni los intendentes del PJ lograron resolver, a pesar de manejar presupuestos multimillonarios y un aparato clientelar que crece elección tras elección.
De la Torre remarcó que su proyecto no crea una única región poderosa, sino 27 distritos federales independientes entre sí, lo que evitaría resistencias políticas de otros gobernadores. “¿Quién se puede oponer? No habría un gobernador único”, explicó el ex funcionario, dejando en claro que la fragmentación administrativa busca despejar el camino legislativo.
Qué queda para la provincia sin el Conurbano
Si el plan avanzara, la provincia de Buenos Aires quedaría con una población y una economía comparable a las de Córdoba o Santa Fe, pero -según sus impulsores- con el histórico déficit de la coparticipación finalmente resuelto. Menos peso demográfico también implicaría menos margen para el uso político de los planes sociales y los intendentes territoriales que hoy sostienen al kirchnerismo bonaerense.
El debate llega en un contexto nacional de saneamiento fiscal, superávit y baja sostenida de la inflación bajo la gestión de Milei, que contrasta con la administración de Kicillof en la provincia, todavía atada a la lógica del gasto descontrolado y la dependencia de la Nación. Para muchos vecinos del Gran Buenos Aires, la propuesta de De la Torre aparece como una alternativa concreta para escapar de décadas de mala praxis administrativa peronista.