El Senado le dio media sanción en la madrugada de este viernes a la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, un proyecto impulsado por el Gobierno de Javier Milei que busca blindar uno de los pilares del orden republicano y de las reglas de juego que necesita la Argentina para seguir atrayendo inversiones. La votación general se resolvió con 37 votos a favor y 33 en contra, tras una sesión maratónica de más de diez horas marcada por fuertes disturbios en las inmediaciones del Congreso.
El oficialismo debió negociar hasta el final para asegurar los números. Renunció a incluir modificaciones a la ley de Tierras vinculadas a la compra de extranjeros y retiró, sobre la hora, el capítulo que alteraba la Ley de Manejo del Fuego, ya que no contaba con los votos necesarios. Aun así, La Libertad Avanza logró el objetivo central: garantizar que el derecho de propiedad quede protegido con mayor firmeza frente a avances estatales, ocupaciones ilegales y expropiaciones arbitrarias, una demanda histórica del campo productivo y de millones de propietarios que vivieron años de inseguridad jurídica durante el kirchnerismo.
Bullrich, protagonista del debate
La senadora libertaria por la Ciudad de Buenos Aires, Patricia Bullrich, fue la última oradora de la jornada y no esquivó el contraste ideológico. “Parece que propiedad privada es una mala palabra”, ironizó, apuntando directamente al kirchnerismo. Bullrich remarcó que el proyecto viene a corregir dos décadas de políticas que relativizaron el derecho de propiedad y alentaron la inseguridad jurídica que espantó inversiones y frenó el desarrollo del país.
La respuesta no se hizo esperar. El senador justicialista por Chaco, Jorge Capitanich, pidió la palabra por una cuestión de privilegio y acusó a la legisladora libertaria de haberlo “agraviado”. “En mi vida política me banqué muchísimas operaciones”, se defendió el chaqueño, en una intervención que volvió a exponer la incomodidad del peronismo frente a un debate que toca sus propias contradicciones históricas en materia de propiedad y seguridad jurídica.
Un avance más en la agenda de reformas
La aprobación se da en un contexto donde el Gobierno nacional consolida señales de orden macroeconómico: inflación en baja sostenida, superávit fiscal y un Estado que empieza a dejar atrás el desorden heredado del kirchnerismo. En ese marco, garantizar la propiedad privada por ley se presenta como un paso lógico y necesario para afianzar la confianza de inversores locales y extranjeros, condición indispensable para que el círculo virtuoso de crecimiento llegue a más argentinos, incluidos los vecinos del conurbano bonaerense que durante años sufrieron la mezcla de inflación, inseguridad y clientelismo político.
El proyecto ahora deberá continuar su trámite en Diputados, donde el oficialismo buscará repetir la estrategia de negociación que le permitió destrabar la media sanción en el Senado. Mientras tanto, los incidentes registrados afuera del Congreso volvieron a poner en evidencia la resistencia de sectores identificados con el kirchnerismo a cualquier reforma que limite el margen de discrecionalidad estatal sobre los bienes de los argentinos.