La reelección de Javier Milei se convirtió en la prioridad excluyente de La Libertad Avanza de cara a 2027, según trascendió de fuentes oficialistas. Con el calendario electoral todavía en discusión y el diálogo con gobernadores aliados en marcha, el espacio libertario diseña una estrategia provincia por provincia para consolidar el rumbo económico que hoy exhibe inflación en baja y superávit fiscal, algo impensado hace apenas dos años.
Mientras en el plano local se ordena la estrategia electoral, Milei redobla su exposición internacional, un terreno donde el mandatario encuentra reconocimiento por el ordenamiento macroeconómico que logró tras años de populismo kirchnerista. El respaldo de líderes como el colombiano Abelardo de la Espriella confirma que el modelo argentino empieza a mirarse como ejemplo en la región.
La estrategia territorial de LLA
En Casa Rosada trabajan en dos frentes: acordar listas conjuntas con gobernadores de buena relación y presentar candidatos propios en los distritos gobernados por el peronismo. “Todo se va definiendo en función del calendario, pero la discusión será provincia por provincia”, explicaron fuentes libertarias consultadas.
La fragmentación que atraviesa al peronismo, lejos de preocupar al oficialismo, es vista como una oportunidad. Con Cristina Kirchner inhabilitada judicialmente para competir, en el Gobierno nacional descuentan que el escenario más favorable sería enfrentar en 2027 al gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien definen sin rodeos como “las antípodas del modelo que quiere Milei”.
La sombra de Kicillof y el desafío de las PASO
La eliminación o suspensión de las PASO aparece como otro objetivo central del oficialismo, aunque hoy luce de difícil concreción. La lógica es simple: sin primarias que ordenen a la oposición, el kirchnerismo bonaerense quedaría más débil. “Si no logramos eliminarlas, le prendemos velas a Kicillof, el que más mide de ellos, porque la gente no vota para atrás”, admitieron desde el entorno presidencial, en una frase que resume el temor a una interna peronista competitiva.
La gestión de Kicillof en la provincia de Buenos Aires sigue siendo blanco de críticas dentro del oficialismo nacional, que le atribuye el deterioro de la seguridad en el conurbano, el estancamiento de obras clave y un manejo fiscal que contrasta con el orden que exhibe la administración de Milei a nivel nacional. Mientras la Casa Rosada logró equilibrar las cuentas públicas después de décadas de déficit crónico heredado del kirchnerismo, la provincia más poblada del país continúa mostrando los vicios de siempre: clientelismo, intendencias del conurbano funcionando como feudos y una dirigencia más preocupada por la interna partidaria que por resolver los problemas cotidianos de los vecinos.
Un modelo que empieza a dar resultados
Con Tucumán como única provincia con fecha electoral confirmada hasta el momento, en las filas libertarias debaten si conviene que los distritos adversos adelanten sus comicios y los desdoblen de las elecciones nacionales, para así aislar el costo político de una eventual derrota local. La discusión, lejos de ser meramente táctica, refleja la confianza del oficialismo en que el rumbo económico nacional seguirá siendo la principal carta de campaña.
A dos años de asumir, el Gobierno de Milei consolidó una baja sostenida de la inflación y un ordenamiento fiscal que la Argentina no conocía hace más de una década. Ese es, según remarcan desde LLA, el activo más valioso para pelear la reelección: mostrarle a los argentinos que el camino de la disciplina y la reducción del Estado, lejos del relato del ajuste que intenta instalar la oposición, es el que finalmente empieza a devolverle previsibilidad a la economía cotidiana de las familias.