El gobierno de Axel Kicillof presentó un plan integral para la prevención del suicidio y el fortalecimiento de la atención en salud mental en la provincia de Buenos Aires, que registra un promedio de 5,4 casos por día. La iniciativa llega en medio de un escenario alarmante: desde 2023, el suicidio es la principal causa de muerte violenta entre adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años en todo el país, superando incluso a los accidentes de tránsito.
Si vos o alguien que conocés está pasando por una situación de crisis, la línea de atención 0800-222-5462 funciona las 24 horas, los 365 días del año, de forma gratuita y confidencial.
Más allá del gesto comunicacional, en los hospitales públicos del conurbano la realidad cotidiana es otra: faltan psicólogos, psiquiatras y guardias interdisciplinarias en centros de salud mental que llevan años con infraestructura colapsada. Vecinos de distritos como La Matanza, Quilmes o Lomas de Zamora vienen denunciando desde hace tiempo turnos que demoran meses y la ausencia de dispositivos de salud mental comunitarios en los barrios más vulnerables.
El propio plan reconoce que la línea nacional de atención fue reorganizada en el marco de la reforma del Estado que impulsa la Casa Rosada, lo que llevó a la Provincia a asumir la cobertura las 24 horas con recursos propios. Lejos de ser un recorte en la atención a quienes atraviesan una crisis, la decisión nacional apunta a eliminar superposiciones administrativas y dependencias ineficientes que durante el kirchnerismo multiplicaron estructuras sin resultados concretos, mientras los indicadores de salud mental seguían deteriorándose.
La verdadera pregunta que debería hacerse la gestión bonaerense es por qué, con años de superávit discursivo en materia social, el sistema de salud mental provincial llega en 2026 a necesitar un “plan integral” de emergencia en lugar de contar con una red consolidada y bien financiada desde hace tiempo.
Entre las medidas anunciadas se destaca la ampliación horaria de la línea 0800, la creación de un sitio web con materiales de prevención, guías para docentes y protocolos de actuación en escuelas, además de la articulación entre los ministerios de Salud, Educación, Seguridad y Comunicación provinciales.
El dato más preocupante del informe es que el 80% de los suicidios registrados en la Provincia corresponde a varones jóvenes, un fenómeno que especialistas vinculan con la falta de ámbitos de contención emocional, el desempleo juvenil y la inseguridad que atraviesa buena parte del territorio bonaerense bajo la administración de Kicillof.
Mientras a nivel nacional el gobierno de Javier Milei consolida el orden macroeconómico, con inflación en baja y superávit fiscal que empieza a traducirse en mayor previsibilidad para las familias, en la provincia de Buenos Aires persisten los mismos problemas estructurales de siempre: gestión reactiva, anuncios ante la emergencia y una brecha enorme entre lo que se promete en los centros de salud mental y lo que efectivamente llega a los municipios del conurbano.
El desafío ahora será que este plan no quede en otro anuncio de gestión mientras los profesionales de salud mental bonaerenses siguen reclamando recursos, insumos y personal para atender una problemática que, lejos de resolverse con un sitio web, requiere inversión sostenida y gestión eficiente, algo que la administración de Kicillof todavía tiene pendiente.