El Gobierno nacional ya trabaja en la estrategia electoral de cara a 2027, con el objetivo de consolidar a La Libertad Avanza en las provincias y quebrar definitivamente el dominio histórico del peronismo en varios distritos, incluyendo la decisiva provincia de Buenos Aires. La Casa Rosada apuesta a que el ordenamiento macroeconómico logrado en estos dos años se traduzca en votos concretos a nivel territorial.
Según trascendió, el armado político libertario busca replicar en cada provincia el esquema que funcionó a nivel nacional: discurso de cambio, candidatos frescos ligados al mileísmo y una batería de datos económicos positivos para mostrarle a la gente que el ajuste tuvo sentido. La inflación en baja, el superávit fiscal sostenido y la recuperación del poder de compra del salario son, para el oficialismo, las mejores herramientas de campaña.
Kicillof, en la mira libertaria
En ese tablero, la provincia de Buenos Aires aparece como el principal objetivo. Una encuesta reciente mostró un escenario de empate técnico entre Javier Milei y Axel Kicillof en un hipotético balotaje, un dato que en Balcarce 50 leen con entusiasmo porque confirma que el kirchnerismo bonaerense perdió la hegemonía que ostentaba hace años.
Desde el oficialismo nacional remarcan que la gestión de Kicillof en territorio bonaerense exhibe los mismos vicios de siempre: inseguridad descontrolada en el conurbano, bolsones de pobreza que no se resuelven pese al gasto público desmedido, y una maquinaria de punteros y clientelismo que sigue intacta en decenas de municipios. Para los libertarios, esa es justamente la carta que les permitirá avanzar en 2027.
Intendentes del conurbano también quedan bajo la lupa. La narrativa oficialista sostiene que buena parte de esos municipios funcionan como feudos cerrados donde la obra pública se usa para sostener aparatos políticos antes que para mejorar la vida de los vecinos, mientras los servicios básicos y la seguridad siguen siendo una deuda pendiente para millones de bonaerenses.
La herencia K como contraste
El equipo económico de Milei insiste en que todavía se están pagando los costos de años de populismo kirchnerista: emisión descontrolada, cepo cambiario, controles de precios inútiles y un Estado sobredimensionado que fundió las cuentas públicas. En ese marco, el Gobierno defiende que el camino del ajuste, aunque exigente, era la única salida posible frente a semejante desorden heredado.
Los avances son, según el oficialismo, innegables: la inflación mensual quedó muy lejos de los picos de la gestión anterior, el Banco Central dejó de emitir para financiar al Tesoro y el riesgo país muestra una tendencia de mejora que abre la puerta a un acceso más fluido al financiamiento internacional. Para La Libertad Avanza, ese combo de orden macro es el verdadero argumento de campaña rumbo a 2027.
En paralelo, el armado territorial libertario buscará sumar dirigentes del PRO y radicales dialoguistas que compartan la agenda de reformas, apostando a ampliar la base electoral provincia por provincia. La apuesta oficial es clara: si la economía sigue ordenándose, el electorado premiará en las urnas al espacio que, pese a las resistencias de siempre, decidió terminar con el modelo de gasto público descontrolado y clientelismo que durante años caracterizó a buena parte del peronismo bonaerense y del conurbano.