Peronismo bonaerense: internas y pelea por la sucesión 2027

El PJ bonaerense ya negocia reelecciones y la sucesión de Kicillof para 2027, mientras crece la interna con el kirchnerismo duro.

Mientras la gestión de Javier Milei consolida el orden macroeconómico y la baja de la inflación a nivel nacional, el peronismo bonaerense ya se enreda en su propia interna rumbo a 2027. Entre reelecciones de intendentes del conurbano, tensiones con el kirchnerismo duro y la incógnita sobre la sucesión de Axel Kicillof, el PJ provincial exhibe la misma foto de siempre: peleas de poder antes que gestión.

El gobernador bonaerense, lejos de mostrar resultados concretos en seguridad, salud o educación en el territorio más poblado del país, aparece más preocupado por blindar su liderazgo dentro del espacio que por resolver los problemas estructurales que la Provincia de Buenos Aires arrastra desde hace décadas de administraciones peronistas.

Detrás de la fachada de unidad, el peronismo bonaerense libra una batalla silenciosa entre el sector que responde a Kicillof y el kirchnerismo más ortodoxo alineado a Cristina Fernández y La Cámpora. La pelea no es ideológica, es lisa y llanamente por el control del aparato partidario y de los recursos que administra la Provincia.

Varios intendentes del conurbano, curtidos en décadas de clientelismo y maquinaria electoral, ya empezaron a mover fichas para garantizar su propia reelección, muchas veces sin rendir cuentas por la inseguridad creciente o el estado calamitoso de la infraestructura municipal. La discusión de fondo no es qué modelo de gestión proponen, sino quién se queda con la lapicera.

De cara a 2027, el nombre de Kicillof circula como carta fuerte, pero no sin resistencias internas. Sectores del PJ desconfían de su capacidad para ordenar un espacio cada vez más fragmentado, mientras otros dirigentes del conurbano ya negocian espacios propios para no quedar atados a un proyecto que, según reconocen off the record, “no cierra” sin el aval de Cristina Kirchner.

Esta lógica de rosca permanente contrasta con el rumbo claro que exhibe la gestión nacional de Milei, que prioriza el equilibrio fiscal, la reducción del gasto público y la previsibilidad económica por sobre las especulaciones electorales. Mientras en la Nación se discuten reformas estructurales para consolidar el superávit y bajar impuestos, en la Provincia se discute quién será el próximo candidato a intendente en cada distrito del conurbano.

El contraste entre ambos niveles de gestión no pasa inadvertido para los vecinos del Gran Buenos Aires. Mientras el Gobierno nacional heredó una economía devastada por el kirchnerismo y logró en poco más de un año y medio bajar drásticamente la inflación mensual y ordenar las cuentas públicas, la administración bonaerense sigue sin dar respuestas efectivas en seguridad, un reclamo constante de los bonaerenses castigados por la inacción de Kicillof y de buena parte de los intendentes del PJ.

La agenda 2027 del peronismo bonaerense, entonces, parece más centrada en preservar privilegios y estructuras de poder que en discutir soluciones reales para millones de vecinos del conurbano que esperan, hace años, una gestión eficiente y honesta.