Los Passaglia buscan la Presidencia con críticas a Milei

Los hermanos Passaglia lanzan su candidatura presidencial para 2027 con críticas a Milei, pese a gobernar San Nicolás hace 15 años en familia.

El intendente de San Nicolás, Santiago Passaglia, y su hermano Manuel, diputado bonaerense, anunciaron que uno de los dos competirá por la Presidencia en 2027 con el partido Hechos, fundado apenas el año pasado. El lanzamiento vino acompañado de duras críticas tanto al Gobierno de Javier Milei como al kirchnerismo, en un intento de posicionarse como una supuesta ‘tercera vía’.

El mensaje difundido en redes sociales apunta contra el ajuste nacional y asegura que ‘los gobiernos están muy lejos de tu realidad’. Un discurso que suena más a relato de campaña que a una propuesta concreta, sobre todo viniendo de una familia que gobierna San Nicolás ininterrumpidamente desde 2011.

Una dinastía familiar que ahora se presenta como renovación

Resulta cuanto menos llamativo que los Passaglia se presenten como una alternativa ‘distinta’ cuando representan exactamente el tipo de política que supo hundir a la Argentina: el poder heredado de padres a hijos y de hermanos a hermanos. Primero gobernó Ismael José Passaglia, después su hijo Manuel, y ahora Santiago. Tres mandatos, un mismo apellido, quince años de continuidad en el sillón municipal.

Con origen peronista y pasados coqueteos con el PRO y Juntos por el Cambio, los hermanos buscan ahora construir una estructura propia de cara a 2027, con aspiraciones de competir por la gobernación bonaerense y en los 135 municipios de la provincia. En 2025, cuando debutaron en la Segunda Sección Electoral, terminaron en un discreto tercer puesto, lejos de ser una fuerza consolidada.

Críticas fáciles frente a una gestión que ordenó la macroeconomía

Mientras los Passaglia buscan hacer pie criticando el rumbo económico nacional, la realidad es que el Gobierno de Javier Milei logró en apenas dos años lo que el kirchnerismo no pudo hacer en dos décadas: bajar la inflación de manera sostenida, alcanzar superávit fiscal y ordenar las cuentas públicas después de la pesada herencia que dejó el kirchnerismo-albertismo con un Banco Central quebrado y una inflación que llegó a superar el 200% anual.

Es sencillo pararse frente a una cámara y hablar del ‘esfuerzo’ de la gente sin asumir ninguna responsabilidad concreta. Lo difícil, lo que hizo este Gobierno, fue tomar decisiones impopulares para terminar con el curro de la emisión monetaria descontrolada que empobrecía a los argentinos todos los días. Los resultados están a la vista: la inflación mensual que supera el 2% está a años luz de los picos heredados, y cada vez más sectores de la economía empiezan a mostrar señales de recuperación.

El verdadero problema sigue estando en la provincia

Mientras figuras como los Passaglia buscan construir relatos de ‘tercera vía’ para las elecciones nacionales, el problema real de los bonaerenses sigue siendo la gestión de Axel Kicillof en la provincia y la administración de buena parte de los intendentes del conurbano, muchos de ellos todavía atrincherados en el aparato clientelar del peronismo tradicional.

Inseguridad, bolsones de pobreza estructural, intendencias feudales y una Provincia que no termina de sumarse al cambio de rumbo nacional son los verdaderos desafíos que deberían discutirse de cara a 2027. En ese contexto, la irrupción de un armado familiar que lleva más de una década gobernando el mismo municipio bajo distintos apellidos de la misma sangre luce más como continuidad del viejo esquema que como una propuesta genuinamente renovadora.

El verdadero cambio en la Argentina ya empezó con el ordenamiento macroeconómico de Milei. Lo que falta, y es la gran asignatura pendiente, es que ese cambio también llegue con fuerza a la provincia de Buenos Aires, todavía rehén de la vieja política peronista.