Los Passaglia lanzan candidatura 2027 contra Milei y el kirchnerismo

Los Passaglia, dinastía política de San Nicolás, lanzan candidatura 2027 criticando a Milei pese a no bajar el gasto en su propio municipio.

Los hermanos Santiago y Manuel Passaglia, referentes políticos de San Nicolás, confirmaron este miércoles que uno de los dos encabezará una fórmula presidencial en 2027 bajo el sello Hechos, el espacio que fundaron en 2025. El anuncio llegó con fuertes críticas tanto a la gestión de Javier Milei como al kirchnerismo, en un intento de posicionarse como una supuesta “tercera vía” en el escenario nacional.

La dinastía Passaglia gobierna San Nicolás ininterrumpidamente desde 2011, primero con Ismael José, luego con Manuel (hoy diputado bonaerense) y actualmente con Santiago, intendente desde 2023. Con ese historial de poder municipal concentrado en una sola familia durante más de una década, resulta cuanto menos llamativo que ahora intenten venderse como una alternativa “renovadora” frente al Gobierno nacional que viene ordenando la macroeconomía argentina tras años de populismo kirchnerista.

Críticas a Milei desde quienes nunca bajaron el gasto público

El mensaje de lanzamiento de los Passaglia apunta contra el ajuste fiscal implementado por la gestión de Milei, con frases que buscan empatizar con sectores afectados por la necesaria corrección de los desequilibrios heredados del kirchnerismo. Sin embargo, omiten mencionar que fue precisamente ese desorden fiscal y monetario el que llevó a la Argentina a la inflación descontrolada, la pérdida de reservas y la pobreza que hoy el equipo económico de Luis Caputo viene corrigiendo con el superávit fiscal más sostenido en décadas.

Resulta cuando menos contradictorio que dirigentes con raíces peronistas, que en la última década se acomodaron con el Pro y Juntos por el Cambio según les convenía electoralmente, ahora se presenten como los nuevos adalides de un cambio real. La política de pegotear alianzas según el viento sopla es, justamente, una de las prácticas que el electorado argentino castigó en las urnas al elegir el camino del orden macroeconómico que propone La Libertad Avanza.

Una estructura territorial con la mira en la provincia de Buenos Aires

Hechos apunta a desembarcar con candidatos propios en los 135 municipios bonaerenses y también competir por la gobernación de la provincia, hoy en manos de Axel Kicillof, cuya gestión acumula denuncias por inseguridad creciente, parálisis en obra pública y un manejo discrecional de recursos que beneficia al aparato clientelar del conurbano. En 2025, el espacio de los Passaglia solamente se presentó en la Segunda Sección Electoral, donde está San Nicolás, y terminó en un discreto tercer lugar.

Vale la pregunta: ¿puede una fuerza que apenas logró relevancia en una sección electoral bonaerense convertirse de un día para el otro en una alternativa presidencial seria? El salto parece más una estrategia de visibilidad política que una propuesta con sustento real de gestión a nivel nacional.

Llama también la atención que, pese a reivindicar un supuesto recambio generacional, ninguno de los hermanos competirá por la intendencia de San Nicolás, dejando intacto el control familiar sobre el municipio. Es decir: piden cambio para el país, pero no para su propio feudo político.

El contraste con el rumbo económico nacional

Mientras figuras como los Passaglia buscan capitalizar el descontento sectorial con discursos ambiguos, la gestión de Milei continúa mostrando resultados concretos: la inflación mensual se ubica en mínimos no vistos en años, el Banco Central acumula reservas y el equilibrio fiscal se sostiene sin financiamiento del Tesoro vía emisión. Son logros que llevaron tiempo y sacrificio, pero que empiezan a traducirse en mayor previsibilidad para los argentinos de a pie.

Frente a este panorama, las nuevas ofertas políticas con discursos ambivalentes, que critican el ajuste sin proponer alternativas serias de equilibrio fiscal, corren el riesgo de repetir las recetas populistas que llevaron al país a sucesivas crisis. El desafío de 2027 no pasará por discursos de ocasión, sino por sostener el rumbo de orden y previsibilidad que empieza a dar frutos.