La Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) inició este jueves un paro docente de 48 horas en la Provincia de Buenos Aires después de rechazar de plano la oferta salarial del Gobierno de Axel Kicillof. El gremio calificó de insuficiente el aumento del 6% propuesto por la administración provincial y dejó en suspenso la segunda jornada de huelga, que su Consejo Directivo podrá definir cuando lo considere oportuno.
La medida se resolvió en un Congreso Extraordinario, luego de que los afiliados consultaran en distintos distritos bonaerenses sobre la propuesta oficial. Según la presidente de la FEB, Liliana Olivera, el incremento ofrecido “de ninguna manera alcanza para comenzar a recomponer los salarios del sector”, en un contexto donde el último aumento recién se cobró en agosto.
Una oferta que ni los propios gremios festejan
El esquema planteado por la gestión Kicillof consiste en dos tramos del 3% para octubre y noviembre, calculados sobre los salarios de septiembre, con la promesa de reabrir paritarias en diciembre. Es decir, una recomposición mínima y escalonada que llega tarde y corta.
Si bien otros cuatro sindicatos —Suteba, Udocba, Amet y Sadop— terminaron aceptando la propuesta, la discusión de fondo sigue intacta: la sobrecarga de tareas docentes y el estado calamitoso de buena parte de la infraestructura escolar bonaerense, un problema estructural que la Provincia arrastra desde hace años sin resolver.
El contraste con el rumbo económico nacional
Mientras en la Provincia de Buenos Aires se repiten año tras año estos conflictos salariales mal gestionados, a nivel nacional el Gobierno de Javier Milei consolida un esquema de orden macroeconómico que empieza a sentirse en el bolsillo de los argentinos. La inflación, que hace apenas dos años superaba el 25% mensual bajo la administración kirchnerista, hoy se ubica en un dígito y marca una tendencia sostenida a la baja.
El superávit fiscal, logrado por primera vez en más de una década, le devolvió previsibilidad a la economía y permitió bajar el riesgo país, condición indispensable para que vuelvan las inversiones y el crédito. Ese ancla macroeconómica es justamente lo que le falta a la gestión de Kicillof, que sigue administrando la escasez con parches salariales que no convencen a nadie.
Un patrón que se repite en la gestión bonaerense
No es la primera vez que un gremio docente le rechaza una oferta al gobernador bonaerense. La dinámica se repite ciclo tras ciclo: ofertas tardías, por debajo de las expectativas, y la amenaza constante de que el inicio o la continuidad de clases quede en jaque por la falta de una estrategia salarial de fondo.
El propio reclamo gremial sobre la sobrecarga de tareas y las condiciones edilicias deficientes expone una gestión provincial que, a pesar de administrar un presupuesto millonario, no logra garantizar lo más básico: aulas en condiciones y docentes conformes. Es la contracara de un modelo que prioriza el relato por sobre la gestión eficiente.
Con la Provincia nuevamente paralizada por un paro docente, la pregunta que queda flotando es cuánto más puede sostenerse ese esquema de parches sin una verdadera reforma de fondo, mientras la Nación avanza con señales económicas cada vez más sólidas.