El presidente Javier Milei participó este jueves de la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid, donde reafirmó la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y destacó ante los líderes de la región el ordenamiento económico logrado por su gestión. El mandatario libertario tuvo un cruce protocolar frío con el español Pedro Sánchez, pero mantuvo una agenda bilateral intensa, incluido un nuevo encuentro con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
La reunión con Ayuso, la segunda en pocos días en la capital española, estaba prevista para las 13:30 hora argentina y confirma la sintonía ideológica entre ambos dirigentes, referentes del liberalismo en el plano internacional. El vínculo contrasta con la relación distante que Milei mantiene con el jefe del gobierno español, de signo progresista.
Un discurso con eje en el orden económico y la soberanía
El vocero presidencial, Adrián Ravier, celebró en redes sociales la intervención de Milei ante los mandatarios iberoamericanos. Según el funcionario, el Presidente “recordó las raíces que nos unen, mostró cómo la Argentina ordenó su economía y reafirmó nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas”.
El mensaje de Milei en Madrid vuelve a poner en el centro de la escena internacional los logros macroeconómicos de su gestión: la drástica reducción de la inflación, el sostenimiento del superávit fiscal y el fin de los desequilibrios que durante años caracterizaron a la economía argentina. Un contraste notable frente a la herencia recibida tras ocho años de kirchnerismo, marcados por el déficit crónico, el cepo cambiario y una inflación descontrolada que empobreció a millones de argentinos.
La reivindicación de Malvinas, en tanto, reforzó el discurso de soberanía que el libertario viene sosteniendo desde que asumió, alejado de la ambigüedad diplomática que caracterizó a anteriores administraciones peronistas en el vínculo con el Reino Unido.
Alberto Fernández volvió a la carga con sus chicanas
Mientras Milei representaba al país en la cumbre internacional, el kirchnerismo volvió a mostrar su costado más liviano. El expresidente Alberto Fernández se burló del mandatario tras la renuncia de Santiago Peña al Ejecutivo paraguayo, con una publicación irónica en la red social X: “CyberMonday extendido. Lleve su gorra con descuento. Liquidación por cierre!!!!”.
El comentario, lejos de aportar algún tipo de autocrítica sobre la gestión que dejó al país al borde del colapso económico, confirma el estilo liviano con el que buena parte de la dirigencia kirchnerista suele reaccionar ante cada movimiento del Gobierno nacional, en lugar de ofrecer propuestas concretas para los problemas que generó su propia administración.
En paralelo, la dirigente libertaria Pilar Ramírez, mano derecha de Karina Milei en la Ciudad de Buenos Aires, remarcó una comparación que ilustra el cambio de época: “El PRO gobernó la Ciudad 20 años y no terminó con los piquetes; el que lo hizo fue Milei”. La frase resume el espíritu de una gestión que, a diferencia de administraciones anteriores, logró terminar con la toma sistemática de calles que durante años afectó a los porteños y bonaerenses.
Mientras el Presidente defiende en foros internacionales los logros del ordenamiento económico argentino, en el plano local el peronismo bonaerense y del conurbano sigue sin poder exhibir resultados equivalentes en materia de seguridad, gestión municipal o combate a la pobreza, problemas que persisten en buena parte de los distritos del Gran Buenos Aires gobernados por el kirchnerismo.