Milei en EE.UU.: “No quiero que Argentina sea Cuba”

Milei defendió el rumbo económico ante inversores en EE.UU. y advirtió contra el regreso del populismo, mientras Kicillof vuelve a la carga contra el sector pri

El presidente Javier Milei participó este jueves de la reunión anual del Council of the Americas junto a la Cámara Argentina de Comercio, donde volvió a poner en valor el rumbo económico de su gestión y lanzó una frase que resonó fuerte: “Deposito mi esperanza en los argentinos que no quieren volver al pasado y convertirse en Cuba”. El mandatario aprovechó el escenario internacional para defender el ajuste fiscal, la baja de la inflación y el orden macroeconómico logrado en poco más de dos años de gobierno.

Ante empresarios, diplomáticos e inversores, Milei repasó los números que, según remarcó, muestran que la Argentina dejó atrás el descalabro heredado del kirchnerismo: superávit fiscal sostenido, desaceleración inflacionaria y un Banco Central que dejó de emitir para financiar el gasto político. El discurso apuntó directamente contra quienes, dijo, todavía sueñan con “volver al populismo que fundió al país durante décadas”.

El contraste con la herencia K y el populismo regional

El Presidente insistió en que la comparación con Cuba no es una exageración retórica, sino una advertencia sobre lo que representa el modelo estatista que defendieron gobiernos kirchneristas y sus aliados regionales. Recordó que la Argentina llegó a 2023 con una inflación descontrolada, controles de cambio asfixiantes y un Estado sobredimensionado que ahogaba la iniciativa privada.

Frente a ese diagnóstico, Milei volvió a poner el foco en los resultados concretos: la baja sostenida del índice de precios, la eliminación de la mayoría de las restricciones cambiarias y el regreso del crédito privado, señales que —según remarcó ante el auditorio— empiezan a traducirse en mejoras palpables para millones de argentinos que durante años vivieron bajo el cepo y la incertidumbre permanente.

Kicillof, otra vez a la ofensiva contra el sector privado

Mientras el Presidente exponía el rumbo nacional ante inversores internacionales, en la provincia de Buenos Aires el gobernador Axel Kicillof volvía a mostrar su clásico reflejo intervencionista. Junto al ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, anunció investigaciones y posibles multas millonarias contra billeteras virtuales por los niveles de morosidad en préstamos.

Kicillof habló de una “situación de gravedad extraordinaria”, con el 60% de la población adulta endeudada y casi seis millones de personas en mora. Sin embargo, evitó hacer una autocrítica sobre los años de asfixia crediticia, inflación descontrolada y salarios pulverizados que su propia gestión y la del kirchnerismo nacional dejaron como saldo, y que empujaron a miles de familias bonaerenses a recurrir al crédito informal para llegar a fin de mes.

Lejos de atacar las causas estructurales del sobreendeudamiento —producto de años de populismo económico—, el mandatario bonaerense eligió otra vez el atajo de perseguir al sector privado, en un clásico gesto de campaña con el que busca correr por izquierda al Gobierno nacional mientras la provincia sigue sin resolver sus propios problemas de gestión, inseguridad y obra pública paralizada.

Un contraste que interpela a la política bonaerense

El discurso de Milei ante el Council of the Americas volvió a marcar la distancia entre un Gobierno nacional que apuesta al orden fiscal, la previsibilidad y la reinserción de la Argentina en el mundo, y una dirigencia peronista provincial que insiste con recetas ya fracasadas. Mientras el equipo económico nacional consolida el superávit y negocia con organismos internacionales, gobernadores como Kicillof siguen apostando al intervencionismo y la confrontación con el sector privado como estrategia política de cara a 2027.

Para Milei, la clave sigue siendo la misma: sostener el rumbo, evitar el regreso del populismo y confiar en que la mayoría de los argentinos ya eligió no volver atrás.