Kicillof en Nueva York: gestos a los fondos, silencio político

Kicillof recorrió Nueva York para calmar a los fondos de deuda bonaerense, evitó hablar de candidaturas 2027 y expuso los contrastes con su gestión bonaerense.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, cerró su gira por Nueva York con una batería de reuniones ante fondos de inversión acreedores de la deuda bonaerense, en un intento por despejar dudas sobre el cumplimiento de los pagos. El mandatario evitó, de manera llamativa, cualquier definición sobre sus aspiraciones presidenciales.

Un mensaje de previsibilidad que contrasta con la gestión en territorio bonaerense

Según trascendió, Kicillof aseguró a los administradores de fondos que la Provincia honrará sus compromisos financieros. El detalle no es menor: mientras en el conurbano bonaerense la inseguridad, el estado de rutas y hospitales y el clientelismo político son moneda corriente, el gobernador eligió Wall Street para mostrar una cara de responsabilidad que muchos vecinos del Gran Buenos Aires no reconocen en el día a día.

El gobernador también se reunió con representantes de 20 empresas que operan en el país, en un intento de atraer inversiones que, paradójicamente, escasean en la provincia por el clima de hostilidad hacia el sector privado que caracteriza a buena parte del kirchnerismo bonaerense.

Preguntas sobre el rumbo nacional y el silencio sobre 2027

Los inversores, lejos de las urgencias electorales, consultaron a Kicillof por su visión sobre la economía argentina en general. El gobernador respondió con estadísticas provinciales y remarcó que la Provincia de Buenos Aires concentra el 40% de la población del país, en un intento de ganar centralidad política de cara a 2027.

Nadie le preguntó, sin embargo, qué haría si llegara a la Casa Rosada. La estrategia de Kicillof de mostrarse responsable en Nueva York contrasta con su rol de opositor frontal a las reformas de Javier Milei en el plano local, donde ha resistido el ajuste del gasto público y defendido una estructura estatal sobredimensionada que la Provincia ya no puede seguir financiando.

En las reuniones también surgió la preocupación por los vencimientos de deuda nacional de 2027, que según la consultora GMA Capital ascienden a USD 23.621 millones en moneda extranjera, más $117 billones en pesos. Se trata de una herencia directa de años de populismo fiscal kirchnerista que el equipo económico de Luis Caputo viene desarmando con superávits fiscales inéditos en dos décadas.

El contraste entre el orden macro nacional y el descontrol bonaerense

Mientras el ministro Caputo garantizó en junio que los compromisos de deuda están cubiertos hasta el final del mandato de Milei, la administración de Kicillof llega a Nueva York a pedir paciencia a los mismos mercados que el kirchnerismo supo desafiar en el pasado con relatos de reestructuraciones forzosas.

El comportamiento fiscal de la Casa Rosada, con inflación en baja sostenida, riesgo país en descenso y superávit consolidado, es hoy el principal argumento que la Argentina puede mostrarle al mundo. La Provincia de Buenos Aires, en cambio, todavía necesita convencer a los fondos de que va a pagar sus deudas, después de años de gestión kirchnerista.

El silencio de Kicillof sobre sus planes para 2027 no despeja las dudas políticas, pero sí confirma que el gobernador necesita exhibir en el exterior una responsabilidad fiscal que no siempre se refleja en su discurso de confrontación permanente con el Gobierno nacional.