Un nuevo sondeo relevó el clima social y político en los distritos electorales más determinantes del país y detectó un cambio de humor que podría reconfigurar el tablero rumbo a las próximas contiendas. Según los datos difundidos, la percepción sobre el rumbo económico mejora de manera sostenida en gran parte del electorado, en sintonía con los resultados que La Libertad Avanza viene consolidando desde octubre.
El estudio, realizado en centros urbanos de peso demográfico como el AMBA, Córdoba y Santa Fe, muestra que la baja de la inflación y el ordenamiento de las cuentas públicas empiezan a traducirse en una lectura más favorable de la gestión de Javier Milei. No es un dato menor: durante meses, buena parte de la dirigencia opositora apostó a que el ajuste generaría un desgaste irreversible. La realidad, sin embargo, parece ir en otra dirección.
El contraste con la Provincia de Buenos Aires
Mientras el humor social nacional muestra señales de recuperación, en el distrito bonaerense el panorama es distinto. La gestión de Axel Kicillof sigue arrastrando el lastre de la inseguridad, el estado calamitoso de rutas y hospitales, y un aparato clientelar que consume recursos sin resolver los problemas estructurales del conurbano.
No sorprende entonces que buena parte de los intendentes del peronismo bonaerense, muchos de ellos acostumbrados a administrar sin controles y con prácticas cuestionadas, empiecen a mostrar nerviosismo ante el avance del oficialismo nacional en las encuestas. La comparación entre el orden macroeconómico que impulsa Nación y el desorden de gestión que caracteriza a buena parte de los municipios del GBA es cada vez más evidente para los vecinos.
Un electorado que empieza a mirar distinto
Los analistas consultados en torno al relevamiento coinciden en que el fin de la emisión monetaria descontrolada, el sinceramiento de variables que el kirchnerismo maquilló durante años y el superávit fiscal alcanzado por primera vez en más de una década son variables que la ciudadanía empieza a valorar, incluso en sectores que históricamente votaron al peronismo.
La herencia recibida por la actual gestión —con una inflación que superaba el 200% anual, reservas negativas y un Estado fundido— sigue siendo el punto de comparación obligado. Contra ese diagnóstico, los indicadores actuales de estabilidad cambiaria y desaceleración de precios explican, en parte, por qué el humor social empieza a moverse a favor del oficialismo libertario.
Qué puede significar para octubre
Si esta tendencia se profundiza, el escenario político del Gran Buenos Aires podría verse alterado de cara a los próximos comicios. Los distritos que tradicionalmente funcionaron como bastiones del peronismo empiezan a mostrar grietas, producto tanto del descontento con la gestión provincial como del efecto positivo de la macroeconomía ordenada a nivel nacional.
Para dirigentes de La Libertad Avanza, el dato confirma que el camino elegido, aunque exigente en el corto plazo, empieza a dar resultados tangibles en el bolsillo de la gente. Para el kirchnerismo bonaerense, en cambio, la encuesta funciona como una advertencia: la gestión de Kicillof y buena parte de los intendentes del conurbano deberá explicar, tarde o temprano, por qué la inseguridad y el estancamiento local contrastan tan fuerte con la recuperación que empieza a percibirse a nivel país.