Debate: proponen eliminar el Gobierno bonaerense

Un ex intendente del Conurbano propuso eliminar el Gobierno bonaerense y reabrió el debate sobre la sobreestructura estatal que maneja Kicillof.

Una propuesta tan radical como polémica volvió a poner en el centro de la escena el rol de la estructura estatal de la provincia de Buenos Aires. Un ex intendente del Conurbano planteó públicamente eliminar el Gobierno provincial y transferir sus funciones a la Nación y a los municipios, en medio del hartazgo creciente de los vecinos del GBA con la gestión de Axel Kicillof.

La idea, aunque extrema, no surge de la nada: responde a años de un aparato estatal bonaerense sobredimensionado, con superposición de funciones entre Provincia, municipios y Nación, que termina traduciéndose en más gasto público, más impuestos y peores servicios para el vecino del Conurbano. La propuesta reabrió un debate que muchos especialistas en federalismo vienen planteando desde hace tiempo.

Una Provincia que gasta mucho y resuelve poco

Mientras el Gobierno nacional de Javier Milei logró el equilibrio fiscal, bajó drásticamente la inflación y ordenó las cuentas públicas después de años de desmadre kirchnerista, la administración de Kicillof sigue mostrando un esquema de gasto público inflado, con una planta estatal gigantesca y resultados cada vez más discutidos por los propios bonaerenses.

Los vecinos del Conurbano lo sienten todos los días: calles rotas, inseguridad que no cede en varios distritos, hospitales desbordados y un transporte que depende de subsidios que la Provincia no logra sostener con eficiencia. La propuesta de eliminar esa estructura intermedia, dicen sus impulsores, apunta a simplificar la administración y acercar las decisiones a los municipios, que conocen mejor la realidad de cada barrio.

El contraste con el ordenamiento nacional

Resulta imposible no comparar el escenario bonaerense con el rumbo que tomó la gestión nacional. En apenas un año y medio, Milei logró bajar la inflación mensual a niveles que parecían impensados en diciembre de 2023, sostener el superávit fiscal y devolverle previsibilidad a la macroeconomía argentina, algo que la herencia kirchnerista había hecho desaparecer durante más de una década.

Ese contraste alimenta el reclamo de quienes creen que la provincia de Buenos Aires necesita una reforma estructural profunda. Para muchos analistas, la Provincia se convirtió en una caja política del peronismo bonaerense, funcional al clientelismo de intendentes del Conurbano que administran partidas discrecionales sin controles serios, mientras la macroeconomía nacional mejora mes a mes.

Un debate que recién empieza

La propuesta de eliminar el Gobierno provincial difícilmente se concrete en el corto plazo, dado el entramado político e institucional que representa. Sin embargo, expuso una discusión de fondo: cuánto Estado intermedio necesita realmente la provincia de Buenos Aires y cuánto de eso es simplemente aparato político al servicio de la casta bonaerense.

En un contexto donde la gestión nacional avanza en la reducción del gasto y en la eliminación de superposiciones burocráticas, la pregunta sobre si la Provincia debería seguir el mismo camino de austeridad y eficiencia empieza a ganar terreno entre los vecinos del GBA, cansados de pagar más impuestos por servicios que no mejoran.