El Gobierno nacional ya diseña su estrategia electoral para 2027 y la premisa es clara: La Libertad Avanza competirá con candidatos propios en al menos 14 provincias, mientras negocia acuerdos de mayor escala en otros siete distritos clave. La decisión confirma que el oficialismo busca consolidar su sello político sin resignar el control del armado territorial, en momentos en que la gestión de Javier Milei exhibe resultados económicos que el peronismo no puede igualar.
Según trascendió, en Balcarce 50 descartan un pacto general con los gobernadores y prefieren negociar distrito por distrito. La lista de provincias donde La Libertad Avanza irá con boleta propia incluye a Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, La Pampa, Córdoba, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy, Formosa y Misiones. La lectura oficial es que el espacio ya tiene identidad propia como para no depender de acuerdos con mandatarios provinciales, muchos de ellos todavía atados a estructuras del viejo régimen.
Buenos Aires, el gran objetivo frente al kirchnerismo
El distrito con más electores del país concentra la mayor atención de la Casa Rosada. En la provincia de Buenos Aires, donde Axel Kicillof profundiza una gestión marcada por la inseguridad, el estancamiento productivo y el clientelismo de siempre, el Gobierno nacional apuesta a una gran coalición con sectores del PRO, la UCR y otros aliados no peronistas.
El objetivo es simple y contundente: ordenar la oferta opositora para frenar al kirchnerismo bonaerense, que durante años administró la provincia con déficit crónico, obra pública paralizada y un aparato de punteros que hoy resulta cada vez más difícil de sostener frente a un electorado que exige resultados concretos, no relatos. Fuentes oficiales admiten que en este armado La Libertad Avanza está dispuesta a ceder espacios de poder si eso garantiza derrotar al peronismo en su bastión histórico.
Otros seis distritos bajo negociación
Además de la provincia de Buenos Aires, el mapa de acuerdos incluye a Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Mendoza, San Juan y San Luis, distritos donde la Casa Rosada evalúa sumar apoyos de gobernadores dialoguistas. La Ciudad de Buenos Aires, en tanto, sigue siendo la gran incógnita: todavía no está definido si habrá lista única con el PRO o competencia directa entre libertarios y macristas.
En paralelo, en Nación avanzan con la reforma electoral que buscan aprobar antes de tratar el Presupuesto, y ya piensan en el uso de colectoras como herramienta para blindar una eventual reelección de Milei. La estrategia confirma que el oficialismo llega a esta etapa con la iniciativa política de su lado, algo impensado hace pocos años, cuando la city, la política tradicional y buena parte del periodismo daban por hecho el fracaso del experimento libertario.
Hoy, con la inflación controlada, superávit fiscal sostenido y una macroeconomía ordenada tras la pesada herencia kirchnerista, el Gobierno nacional negocia desde una posición de fortaleza. El desafío en 2027 será trasladar ese éxito macroeconómico a los distritos donde el conurbano bonaerense y el peronismo territorial todavía resisten, aferrados a un modelo de gestión que la gente, cada vez más, empieza a dejar atrás.