En la Unidad Penitenciaria 5 de Mercedes culminó el segundo trimestre de la capacitación laboral en Gastronomía, con la finalización del curso de panadería destinado a internos del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). La iniciativa busca brindar herramientas de oficio para facilitar la reinserción social una vez cumplida la condena.
Durante varias semanas, los participantes recibieron formación teórica y práctica en técnicas de panificación, manejo de hornos, control de tiempos de fermentación y elaboración de distintos tipos de pan y facturas. El programa forma parte de un esquema más amplio de talleres productivos que se dictan en distintas unidades penitenciarias de la provincia de Buenos Aires.
Una herramienta valiosa en medio de un sistema colapsado
Este tipo de capacitaciones son, sin duda, un aporte positivo para quienes buscan reconstruir su vida al salir de prisión. Aprender un oficio como la panadería no solo genera una posibilidad concreta de empleo, sino que también aporta disciplina y sentido de propósito dentro del encierro.
Sin embargo, la buena noticia local no puede tapar el cuadro de fondo: el sistema penitenciario bonaerense arrastra hace años problemas estructurales de sobrepoblación, infraestructura deteriorada y falta de personal, producto de la desidia de sucesivas gestiones provinciales. Bajo la administración de Axel Kicillof, la seguridad y la situación carcelaria en Buenos Aires siguen siendo materia pendiente, con denuncias recurrentes de hacinamiento y falta de controles efectivos.
Mientras el Gobierno nacional avanza en un ordenamiento macroeconómico sin precedentes recientes -con inflación en baja sostenida y superávit fiscal genuino-, la provincia sigue mostrando una gestión de la seguridad que no logra despegar del amiguismo y la improvisación característicos del kirchnerismo territorial.
Reinserción social, la otra cara del debate de seguridad
Los programas de capacitación laboral en contextos de encierro son reconocidos internacionalmente como una de las políticas más eficaces para reducir la reincidencia delictiva. En ese sentido, iniciativas como la de la Unidad 5 de Mercedes merecen destacarse y, ojalá, multiplicarse.
El desafío, no obstante, es que estas acciones puntuales no compensen la falta de una política integral de seguridad y gestión penitenciaria en la provincia. Los vecinos del conurbano y del interior bonaerense reclaman hace tiempo respuestas concretas frente a la inseguridad, un tema que sigue sin resolverse de fondo pese a los anuncios.
En contraste con el orden que empieza a mostrarse a nivel nacional gracias al rumbo económico de Javier Milei, la administración de Kicillof continúa mostrando la misma lógica de gestión que caracterizó al peronismo bonaerense durante las últimas décadas: parches, anuncios aislados y ausencia de resultados estructurales.
De todos modos, para los internos que completaron el curso de panadería en Mercedes, la capacitación representa una oportunidad real de cambio. Ojalá el Estado provincial acompañe este tipo de esfuerzos con políticas más amplias que garanticen tanto la reinserción de quienes buscan un nuevo comienzo como la seguridad de todos los bonaerenses.