Moreno: la Bonaerense enterró mal a un veterano de Malvinas

La morgue de la Bonaerense confundió dos cadáveres en Moreno: enterraron con honores a un veterano de Malvinas equivocado.

Un escandaloso error de la morgue de la Policía Científica bonaerense terminó con el entierro de un cuerpo equivocado en homenaje a un veterano de Malvinas, en un hecho que expone una vez más las falencias de la gestión de seguridad de la provincia de Buenos Aires. El episodio ocurrió en Moreno y derivó, además, en la acusación infundada de un crimen que nunca existió.

Todo comenzó el lunes 3 de agosto, un día de fuerte lluvia en el oeste del conurbano. Ese día murieron, sin relación entre sí, Pedro Peñalver (63), excombatiente de Malvinas que alquilaba una vivienda humilde en Moreno, y Adolfo Brizuela (56), vecino de una casilla precaria en Cuartel V. Ambos cuerpos fueron derivados a la morgue de la Policía Científica bonaerense, instalada en el predio del hospital Vicente López y Planes, para las autopsias de rigor ordenadas por la fiscal Luisa Pontecorvo, de la UFI 3 de Moreno-General Rodríguez.

El papelón que terminó en un entierro con honores equivocado

En algún punto de ese circuito, dentro de una dependencia de la Bonaerense, las identidades de los dos cuerpos se mezclaron. El de Adolfo Brizuela fue entregado con el nombre de Pedro Peñalver, y así fue retirado por una cochería del Gran Buenos Aires.

El cuerpo, ya identificado —mal identificado— como el del veterano de Malvinas, fue trasladado al Cementerio Parque de Berazategui, en Ranelagh, para ser inhumado con honores militares en el sector reservado a los héroes de la guerra, una réplica del emblemático cementerio Darwin de las islas. Hubo misa, presencia de excombatientes, granaderos con instrumentos de viento, bandera argentina y gorra de veterano sobre el cajón. Un homenaje sentido, sincero, pero dirigido a la persona equivocada por una negligencia administrativa de las fuerzas provinciales.

Recién durante el velorio a cajón abierto, familiares y excombatientes empezaron a notar que las facciones del fallecido no coincidían con las de Pedro Peñalver. La sospecha, silenciada por respeto en el cementerio, terminó confirmando el temor: se había enterrado con honores al hombre equivocado, mientras el verdadero veterano de Malvinas quedaba, literalmente, olvidado en la morgue.

Un crimen inventado por la confusión

El error no terminó ahí. La confusión de identidades llevó a que la fiscalía sospechara de un homicidio inexistente y avanzara con una acusación contra una familia que nada tenía que ver con ninguna muerte violenta. Un “crimen” que nunca fue, producto directo de la cadena de errores en la morgue bonaerense.

El caso vuelve a poner en el centro de la escena la gestión de la seguridad y de las fuerzas provinciales bajo la administración de Axel Kicillof, que acumula denuncias por desorganización, falta de controles y protocolos deficientes en distintas áreas sensibles, desde comisarías hasta morgues judiciales. Mientras el gobierno de Javier Milei ordena las cuentas nacionales, baja la inflación y recupera la confianza económica de los argentinos, la provincia de Buenos Aires sigue mostrando serias falencias de gestión en áreas básicas como la identificación de cuerpos y el respeto a los héroes de guerra.

Que un veterano de Malvinas termine “perdido” en un circuito judicial-policial por errores administrativos no es un detalle menor: es la radiografía de un Estado provincial que necesita, urgente, poner el foco en la eficiencia y no solo en el relato. Los vecinos del conurbano, una vez más, pagan las consecuencias de una gestión que prioriza otros intereses antes que los servicios esenciales.