El frío que azotó al Área Metropolitana de Buenos Aires con mínimas de hasta 5 grados comienza a quedar atrás. Los vecinos del AMBA y el conurbano bonaerense podrán disfrutar en los próximos días de tardes primaverales con marcas cercanas a los 27 °C, aunque los especialistas ya anticipan el regreso de las lluvias para el cierre de octubre.
El inicio de esta semana estuvo marcado por un pulso de aire polar que dejó temperaturas atípicas para la época, más propias de un amanecer de julio que de la antesala de noviembre. En varios puntos del Gran Buenos Aires los termómetros marcaron registros por debajo de los 5 grados, sorprendiendo a quienes ya habían guardado los abrigos pesados.
Cambio de viento y suba térmica gradual
La buena noticia llega de la mano de un cambio en la circulación del viento, que rotará hacia el sector este, noreste y norte en los próximos días. Este movimiento favorecerá el ingreso paulatino de humedad y un ascenso térmico moderado, devolviendo al AMBA las condiciones típicas de la primavera.
Según el análisis meteorológico, la nubosidad nocturna también jugará un rol clave al evitar los enfriamientos extremos que caracterizaron las últimas jornadas. Sumado a la mayor potencia de la radiación solar en esta etapa del año, las máximas comenzarán a despegar tanto en la Capital como en los distintos cordones del conurbano bonaerense.
Martes y miércoles, los días bisagra
Este martes y el miércoles funcionarán como el punto de inflexión térmico de la semana. Fueron las jornadas con el piso más bajo de temperatura, pero a partir de ahí el AMBA iniciará una recuperación sostenida que se sentirá con mayor claridad hacia el fin de semana, cuando se esperan tardes de hasta 27 grados en varias localidades del Gran Buenos Aires.
El cielo se presentará con nubosidad variable durante buena parte de la semana, un escenario habitual en los cambios de estación que no impedirá el ascenso térmico general en toda la región metropolitana.
Lluvias y tormentas: la fecha confirmada
El repunte de las temperaturas no significa estabilidad total. La acumulación gradual de humedad en las capas bajas de la atmósfera, combinada con el ingreso de perturbaciones en altura, derivará en un regreso de las precipitaciones hacia la segunda parte de la semana.
Los especialistas no descartan la aparición de chaparrones aislados o incluso alguna tormenta puntual, lo que marcará un cierre de octubre con clima más cálido pero también más inestable para el AMBA y el conurbano bonaerense.
Para los vecinos de la región metropolitana, la recomendación es clara: aprovechar los días de sol y buenas temperaturas que se vienen, pero sin descartar del todo el paraguas antes de que octubre le dé paso a noviembre.
Este tipo de vaivenes térmicos, habituales en la transición hacia el verano porteño y bonaerense, suelen generar contrastes marcados entre la mañana y la tarde, por lo que se aconseja salir con abrigo liviano para las primeras horas del día.