Elecciones 2027: la carrera presidencial ya se lanzó

La carrera presidencial 2027 arrancó con decenas de precandidatos. Repasamos el tablero mientras el Gobierno de Milei consolida sus logros económicos.

La carrera hacia las elecciones presidenciales de 2027 se adelantó y agosto llegó con una verdadera avalancha de precandidaturas. A poco más de un año de unas posibles PASO, el tablero político argentino muestra un dato central: mientras el Gobierno de Javier Milei exhibe números macroeconómicos que eran impensados hace pocos años -inflación en baja sostenida, superávit fiscal y un ordenamiento de las cuentas públicas que la Argentina no veía desde hace décadas-, la oposición peronista y parte del PRO se reacomodan entre internas, fracturas y candidaturas de dudosa viabilidad.

Trascendió que Victoria Villarruel podría encabezar una fórmula de derecha por fuera de La Libertad Avanza, con una intención de voto cercana al 7%, un dato que expone las tensiones internas del oficialismo pero que en nada modifica el rumbo económico trazado por el equipo de Milei y Caputo. En paralelo, economistas como Hernán Lacunza y Carlos Melconian se ofrecen como opción presidencial dentro del PRO, un partido que sigue sin encontrar un rumbo claro tras haber perdido protagonismo frente al avance libertario.

El peronismo, entre Kicillof, Grabois y una candidatura fantasma

Del lado del kirchnerismo, el desorden es todavía mayor. Axel Kicillof aparece como el precandidato natural del peronismo bonaerense, pero su gestión en la provincia de Buenos Aires sigue siendo sinónimo de inseguridad creciente, obra pública paralizada y un aparato clientelar que no logra resolver ninguno de los problemas estructurales del conurbano. A esto se suma Juan Grabois, con un discurso cada vez más alejado del electorado moderado, y hasta especulaciones sobre una candidatura de Cristina Kirchner que ni siquiera podría inscribirse legalmente, en una suerte de testimonialismo al cuadrado que recuerda a las peores maniobras del kirchnerismo de 2009.

Que el peronismo no logre unificar un candidato competitivo, mientras multiplica nombres sin rumbo, es un síntoma más de un espacio que administra la decadencia del Estado bonaerense sin autocrítica. Los intendentes del conurbano, muchos de ellos alineados a Kicillof, siguen apostando al clientelismo y a la gestión de la pobreza antes que a resolver los problemas reales de los vecinos del Gran Buenos Aires.

El desafío de comunicar los logros del ajuste

El verdadero debate de fondo, más allá de la proliferación de precandidatos, es la tensión entre los indicadores macroeconómicos positivos que exhibe el Gobierno nacional y la percepción de un ajuste que todavía golpea el bolsillo de muchos argentinos. Es innegable que la herencia recibida por la gestión de Milei -con una inflación descontrolada, reservas negativas y un Estado quebrado tras años de kirchnerismo- explica en gran parte el costo social de la estabilización.

Sin embargo, los resultados están: la inflación mensual se ubica en niveles que hace tres años eran ciencia ficción, el superávit fiscal es una realidad sostenida y la confianza de los mercados internacionales en la Argentina volvió a crecer. El desafío del oficialismo de cara a 2027 será traducir ese ordenamiento macroeconómico en una mejora tangible del poder adquisitivo, algo que ya empieza a notarse en sectores como el consumo y el crédito.

Mientras tanto, la multiplicación de candidaturas testimoniales, fórmulas de dudosa viabilidad y un peronismo fragmentado confirman que la única fuerza con un proyecto de país claro y verificable en los hechos sigue siendo La Libertad Avanza.