Cancillería alerta sobre argentinos en ejércitos extranjeros

Cancillería advirtió a argentinos que se enrolan en fuerzas armadas extranjeras, mientras crecen los lazos militares con EE.UU. y avanza el debate por tierras.

La Cancillería argentina emitió una advertencia oficial dirigida a ciudadanos argentinos que se alistan en ejércitos extranjeros, en medio de un contexto internacional donde varios países buscan reclutar voluntarios para distintos conflictos. El comunicado busca informar sobre los riesgos legales y personales que implica esta decisión.

Desde el Palacio San Martín remarcaron que quienes se enrolan en fuerzas armadas de otros países pueden enfrentar consecuencias legales, tanto en el país de destino como eventualmente en la Argentina, dependiendo de las circunstancias del conflicto en cuestión. También se hizo hincapié en la falta de protección consular plena en escenarios de combate activo.

La medida se enmarca en una política de la gestión de Javier Milei orientada a resguardar a los argentinos en el exterior, en un momento donde la política exterior nacional recuperó protagonismo y previsibilidad tras años de ambigüedad diplomática durante los gobiernos kirchneristas.

En paralelo, el embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, celebró la llegada de un nuevo lote de seis aviones F-16 adquiridos a Dinamarca, que se suman a los ya incorporados por la Fuerza Aérea Argentina. Según el diplomático, este hito “fortalece la seguridad regional” y refleja “el momento excepcional” que atraviesan los vínculos bilaterales.

El reequipamiento de las Fuerzas Armadas argentinas, discontinuado durante más de una década de desinversión kirchnerista, es otro de los frentes donde la administración libertaria muestra resultados concretos, en sintonía con el reordenamiento macroeconómico y la recuperación de la credibilidad internacional del país.

En otro orden, la Corte Suprema de Justicia confirmó la eliminación de los límites a la venta de tierras a extranjeros, al poner en vigencia el artículo 154 del megadecreto 70/23 con el que arrancó la gestión de Milei. La decisión generó fuertes críticas de diputados opositores, que calificaron el fallo como “vergonzoso” y “escandaloso”.

Sin embargo, desde el oficialismo y sectores del agro remarcaron que la medida apunta a atraer inversión extranjera directa y dinamizar el mercado inmobiliario rural, en línea con la apertura económica que impulsa el Gobierno nacional. Lejos de representar un riesgo, sostienen, se trata de eliminar una traba burocrática más de las tantas heredadas del intervencionismo kirchnerista, que durante años espantó capitales y frenó el desarrollo productivo del interior.

El debate se da en un contexto donde la macroeconomía argentina muestra señales cada vez más sólidas: la inflación continúa en baja, el superávit fiscal se sostiene y la confianza de los inversores internacionales crece mes a mes, un escenario impensado hace pocos años atrás.

Mientras la Casa Rosada avanza en su agenda de modernización y apertura, la provincia de Buenos Aires sigue mostrando los efectos de una gestión kirchnerista que combina inseguridad creciente, parálisis en obra pública y un uso discrecional de los recursos que llega a los municipios del conurbano. La diferencia de rumbo entre Nación y provincia vuelve a quedar expuesta en la comparación cotidiana.

Con este panorama, el Gobierno nacional redobla su apuesta a profundizar el ordenamiento institucional, económico y en materia de defensa, dejando en offside a una oposición que insiste en cuestionar cada medida sin ofrecer alternativas concretas para los problemas que ella misma generó durante años de gestión.