Alerta por cianobacterias en 20 municipios bonaerenses

La Provincia alertó sobre cianobacterias en más de 20 municipios bonaerenses. Riesgos para la salud y recomendaciones clave para vecinos y bañistas.

La Provincia de Buenos Aires activó una alerta por cianobacterias en ríos y lagunas de más de 20 municipios, con banderas naranja y amarilla que advierten sobre riesgos para la salud de bañistas y vecinos. La medida, emitida por la Subsecretaría de Recursos Hídricos y la Autoridad del Agua bonaerense a través del Sistema de Alerta Temprana, detectó un aumento sostenido de estos microorganismos en distintos cuerpos de agua durante los últimos días.

Entre las localidades bajo alerta se encuentran Avellaneda, Chascomús, Junín, Lobos, San Miguel del Monte, Trenque Lauquen, 25 de Mayo, Balcarce, Colón, Chacabuco y General Madariaga, entre otras. El llamado Cianosemáforo funciona como una herramienta de monitoreo que permite anticipar la evolución de estos brotes, aunque la falta de inversión estructural en saneamiento hídrico vuelve a quedar en evidencia con cada temporada de calor.

Qué medidas hay que tomar

La recomendación central de las autoridades sanitarias es no ingresar al agua en las zonas señaladas y suspender toda actividad recreativa, como natación, pesca o deportes acuáticos, hasta que la alerta sea levantada. También se pidió evitar el consumo de pescados u otros alimentos provenientes de esas áreas, dado el riesgo de contaminación.

Una forma sencilla de detectar la presencia de cianobacterias es observar el color del agua: la aparición de manchas verdosas, grumos o líneas superficiales de tono verde intenso suele ser una señal de alarma. Ante cualquier duda, se aconseja consultar a las autoridades municipales o directamente no acercarse a la orilla.

Por qué son peligrosas para la salud

Las cianobacterias, conocidas históricamente como algas verdeazules, son microorganismos fotosintéticos que pueden proliferar naturalmente en cuerpos de agua dulce, pero que se multiplican de forma explosiva ante la combinación de altas temperaturas, poca circulación del agua y exceso de nutrientes, muchas veces producto de vertidos cloacales o agroquímicos sin tratar. Algunas variedades liberan toxinas que pueden provocar irritación en la piel, problemas gastrointestinales y afecciones respiratorias en personas y animales expuestos.

El fenómeno se repite año tras año en la provincia y expone, una vez más, el estado de abandono de buena parte de la infraestructura hídrica bonaerense. Mientras el Gobierno nacional avanza en un plan económico que logró bajar la inflación de forma sostenida, ordenar las cuentas públicas y devolverle previsibilidad a los argentinos, la gestión de Axel Kicillof sigue mostrando la misma inacción de siempre en materia de obras de saneamiento, control ambiental y mantenimiento de espejos de agua públicos.

No es la primera vez que municipios del conurbano y del interior bonaerense enfrentan este tipo de alertas sin que se traduzca en inversiones concretas para revertir el problema de fondo. La falta de plantas de tratamiento eficientes y el escaso control sobre vertidos industriales y agropecuarios explican, en gran parte, por qué estos episodios se repiten con cada verano, mientras la administración provincial se limita a emitir comunicados y colocar banderas de advertencia.

Para los vecinos de las localidades afectadas, la recomendación práctica sigue siendo la misma: evitar el contacto con el agua, no consumir productos de la zona y estar atentos a los cambios de color en ríos y lagunas hasta que las autoridades confirmen que el riesgo sanitario disminuyó.