Cianobacterias: alerta naranja en 11 municipios bonaerenses

La Provincia detectó riesgo medio por cianobacterias en 11 municipios, de Chascomús a Monte Hermoso, y pidió no ingresar a lagunas con bandera sanitaria.

La Provincia de Buenos Aires actualizó su mapa de riesgo hídrico y confirmó alerta naranja por presencia de cianobacterias en 11 municipios, entre ellos Chascomús, Lezama, Monte Hermoso y Avellaneda. La Subsecretaría de Recursos Hídricos calificó el escenario como de riesgo medio y recomendó no ingresar al agua en los sectores donde esté izada la bandera sanitaria.

El aviso llega en plena previa de la temporada de lagunas y balnearios del interior bonaerense, justo cuando miles de familias del Gran Buenos Aires empiezan a planificar sus escapadas de fin de semana gracias a una economía que, con la estabilidad lograda por la gestión de Javier Milei, vuelve a permitir ese tipo de consumo sin la angustia inflacionaria de hace dos años.

Los 11 distritos bajo alerta naranja

Según la actualización oficial, los municipios con floraciones de cianobacterias en nivel naranja son Avellaneda, Bragado, Chascomús, Daireaux, General Pinto, Lezama, Monte Hermoso, Pehuajó, Rivadavia, San Miguel del Monte y Trenque Lauquen.

El organismo aclaró que no todos los espejos de agua de cada distrito presentan la misma condición, pero insistió en extremar los cuidados y consultar el estado puntual de cada laguna antes de meterse al agua. La herramienta oficial para chequear la situación actualizada es el Cianosemáforo provincial, que cruza observaciones locales con monitoreo satelital.

Una vieja falla de gestión hídrica que la Provincia no resuelve

Lejos de ser un fenómeno nuevo, la proliferación de cianobacterias en lagunas bonaerenses es un problema recurrente que año tras año expone la falta de inversión estructural en el manejo de cuencas y el control de vuelcos de efluentes. Mientras el gobierno de Axel Kicillof destina recursos a la obra pública con fines más electorales que sanitarios, los municipios del interior siguen dependiendo de monitoreos a destiempo y de carteles que muchas veces llegan tarde a las playas populares.

No es casualidad que varios de los distritos incluidos en el listado, gobernados históricamente por el peronismo bonaerense, repitan la misma alerta temporada tras temporada sin que se note una política sostenida de saneamiento. La administración provincial reacciona con comunicados, pero rara vez con obras concretas que ataquen el origen del problema: el exceso de nutrientes por descargas cloacales y agropecuarias mal gestionadas.

Qué deben hacer los turistas y vecinos

Las autoridades piden no ingresar al agua cuando la bandera sanitaria esté izada y consultar siempre a guardavidas o personal municipal ante cualquier duda, en lugar de guiarse únicamente por el aspecto de la laguna. Las cianobacterias pueden formar manchas verdosas, espuma o acumulaciones superficiales, pero no toda floración visible es necesariamente tóxica, y tampoco toda laguna sin cartel está libre de riesgo.

Por eso, el organismo recomienda revisar el Cianosemáforo antes de salir de viaje, especialmente si el destino elegido es alguno de los 11 municipios con alerta naranja. La recomendación cobra más sentido en un contexto donde, gracias al ordenamiento macroeconómico nacional, cada vez más familias bonaerenses pueden volver a programar un fin de semana en la laguna sin que la inflación les arruine el presupuesto de antemano.

El combo ideal sería ese: estabilidad económica para viajar y responsabilidad provincial para garantizar que el agua esté en condiciones. Lo primero, con Milei, empieza a ser una realidad palpable. Lo segundo, todavía, sigue siendo una asignatura pendiente de la gestión bonaerense.