El mercado inmobiliario de Zona Norte atraviesa una transformación notable: los edificios de departamentos y condominios empiezan a ganarle terreno a los countries en sectores de Tigre tradicionalmente dominados por casas y grandes lotes. El fenómeno se concentra en Camino de los Remeros, donde avanzan al menos tres grandes desarrollos que suman unas 575 unidades entre departamentos, townhouses y lotes en barrios privados.
Según especialistas del sector, lo que durante años fue solo una vía de conexión hoy se consolida como un corredor residencial con identidad propia. La cercanía al río, los espacios verdes y el fácil acceso a la Panamericana explican buena parte del atractivo para desarrolladores e inversores.
Inversión en dólares: la señal de confianza que deja el ordenamiento macro
Los valores en el corredor arrancan en los US$2.100 por metro cuadrado y superan los US$4.000 en los proyectos premium, con departamentos desde US$83.300. Que un mercado completo se mueva en dólares, con entregas pactadas a tres y cuatro años, es un dato que no puede leerse por separado del contexto macroeconómico nacional.
Después de años de cepo, inflación descontrolada y un Estado que fugaba cualquier previsibilidad, la baja sostenida de la inflación y el camino hacia la estabilidad cambiaria que impulsa la gestión de Javier Milei vuelven a darle sentido a planificar una obra que se termina de pagar en 2028. Ese tipo de decisión de inversión a largo plazo es exactamente lo que la herencia kirchnerista había vuelto casi imposible, con un dólar oficial desdoblado en mil variantes y un Banco Central quemando reservas para sostener un tipo de cambio ficticio.
El desarrollador Daniel Szylder, de Brickell Developers, confirmó que uno de los proyectos más grandes del corredor, con tres torres de once pisos y 22.000 m² de obra, prevé entregas entre fines de 2027 y 2028. Son plazos que solo tienen sentido en un escenario de previsibilidad financiera, algo que el campo privado empieza a descontar aun antes de que el Gobierno complete todas las reformas pendientes.
De los countries a los edificios: cambia el perfil del comprador
El corrimiento desde los barrios cerrados hacia tipologías más densas, como condominios de townhouses con jardín o departamentos en torres, también habla de un comprador que busca eficiencia: menos metros, menos gastos de mantenimiento y mayor liquidez de reventa. Proyectos como Sunny, con 109 casas tipo townhouse, conviven con desarrollos de mayor escala como Remeros Brickell, Remeros Beach y ROWERS.
Esta diversificación de producto es, en definitiva, una muestra de un sector privado que reacciona rápido ante señales de estabilidad, mucho más rápido de lo que suelen reaccionar los gobiernos locales del conurbano a la hora de acompañar con infraestructura el crecimiento que ellos mismos no generan.
Gestión municipal, un capítulo aparte
Mientras el capital privado apuesta fuerte a Tigre, la discusión sobre infraestructura vial, cloacas y seguridad en los accesos a estos nuevos desarrollos vuelve a poner en el centro del debate la gestión de los municipios del conurbano bonaerense, muchas veces más preocupados por el relato que por la obra concreta. La experiencia indica que buena parte del esfuerzo de modernización en estos corredores corre por cuenta de los privados, mientras la gestión pública bonaerense, bajo la órbita de Axel Kicillof, sigue sin resolver temas estructurales como la seguridad vial y el estado de rutas de acceso al conurbano norte.
El contraste es elocuente: cuando hay reglas claras y previsibilidad macroeconómica, como la que empieza a consolidarse a nivel nacional, la inversión privada encuentra el camino para transformar el territorio. La pregunta que queda pendiente es si la gestión bonaerense estará a la altura de acompañar ese crecimiento o seguirá llegando tarde, como de costumbre.