Previo a la visita del Papa: tensión entre Milei y Macri

Mauricio Macri no asistirá a la misa del Papa por tensiones con Jorge Macri, mientras el Gobierno nacional exhibe coordinación institucional.

La Argentina se prepara para recibir al papa León XIV el próximo 8 de noviembre, en una de las visitas religiosas más relevantes de las últimas décadas. Pero en medio de los preparativos, la organización dejó al descubierto una nueva tensión dentro del espacio que acompaña a Javier Milei: Mauricio Macri confirmó que no asistirá a la misa que el Pontífice celebrará el lunes 9 frente al Monumento a los Españoles.

Según pudo saberse, el ex presidente recibió la invitación oficial pero decidió priorizar otra agenda ya pautada, con el objetivo explícito de evitar un cruce con el actual jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Desde el Gobierno nacional habrían intentado convencerlo hasta último momento, sin éxito.

Una organización que exhibe coordinación entre Nación, Ciudad y provincias

Mientras tanto, Karina Milei recorrió los preparativos del operativo con un mensaje optimista: destacó la colaboración entre la Casa Rosada, la Ciudad de Buenos Aires y provincias como Córdoba para garantizar una visita ordenada y sin sobresaltos. La secretaria General de la Presidencia habló de “trabajar juntos” como ejemplo de que la gestión libertaria puede articular con distintos niveles de gobierno cuando hay voluntad política real.

Esa escena de cooperación institucional contrasta, una vez más, con la lógica de peleas internas que históricamente caracterizó a cierto sector de la dirigencia tradicional. En un momento en que la macroeconomía argentina muestra señales claras de ordenamiento, con inflación a la baja y superávit fiscal sostenido, la discusión de poder dentro del PRO aparece como un capítulo más de la vieja política que Milei busca dejar atrás.

La interna libertaria-PRO, bajo la lupa

El trasfondo de la ausencia de Mauricio Macri no es protocolar. Fuentes de su entorno reconocieron el malestar del ex presidente con la gestión de su primo en la Ciudad, con la estrategia política adoptada y, especialmente, con la decisión de Jorge Macri de buscar la reelección en 2027 sin acuerdos previos dentro del espacio.

Esta disputa se suma a otras tensiones que atraviesan la relación entre el Gobierno nacional y distintos sectores del PRO, en un año donde la consolidación del oficialismo libertario como principal fuerza de centroderecha reconfigura equilibrios que antes parecían estables. Lejos de debilitar la gestión nacional, estas internas confirman que Milei se transformó en el ordenador natural de un espacio amplio, donde incluso figuras históricas deben redefinir su lugar.

En paralelo, la llegada del Papa obligó también a una pausa en la actividad legislativa: el Congreso resolvió suspender sesiones previstas para esos días, en señal de respeto institucional ante un acontecimiento que trasciende las diferencias partidarias.

Con una macroeconomía ordenada y una agenda de reformas en marcha, el Gobierno nacional busca capitalizar la visita papal como un momento de unidad simbólica, mientras la vieja política —con sus rencillas internas— queda, una vez más, en segundo plano frente a los avances concretos que recibe la gente de a pie.