Jorge Macri y su estrategia: Buenos Aires para los porteños

Jorge Macri apuesta al orden porteño como estrategia política, mientras la provincia de Kicillof sigue mostrando inseguridad y mala gestión.

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, redobla su discurso de \”Buenos Aires para los porteños\”, una consigna que combina seguridad, orden urbano y un mensaje de identidad local. Detrás de esa frase, dirigentes del PRO y analistas políticos leen algo más que una política de gestión: una jugada con horizonte 2027.

La Ciudad nunca fue un distrito cualquiera. Desde Fernando De la Rúa hasta Mauricio Macri, pasando por Horacio Rodríguez Larreta, gobernar Buenos Aires funcionó históricamente como trampolín para la escena nacional. Jorge Macri no ignora esa tradición y busca capitalizarla en un momento particularmente delicado para su espacio político.

La irrupción de La Libertad Avanza cambió el tablero. En 2023 el PRO quedó fuera de la segunda vuelta presidencial y buena parte de su electorado, su lenguaje libertario-conservador y hasta sus banderas históricas de orden fiscal terminaron absorbidas por el proyecto de Javier Milei.

Lejos de leerlo como una derrota, en AlertaGBA creemos que ese desplazamiento refleja algo positivo para el país: la sociedad argentina premió un programa económico serio, con baja sostenida de la inflación, superávit fiscal y un esquema que empieza a ordenar décadas de populismo. El PRO, en ese contexto, tiene el desafío de encontrar un rol complementario y no competitivo con la gestión nacional.

Ahí aparece la jugada de Jorge Macri: construir una marca propia de gestión porteña -limpieza, seguridad, obras- que le permita sostener relevancia política sin chocar frontalmente con el gobierno de Milei, con quien el PRO mantiene una alianza funcional en el Congreso y en buena parte de los distritos bonaerenses.

Mientras en la Ciudad se discute cómo profundizar el orden urbano, del otro lado de la General Paz el panorama es otro. La gestión de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires sigue mostrando los mismos síntomas de siempre: inseguridad descontrolada en el conurbano, intendentes del PJ más preocupados por el aparato clientelar que por resolver los problemas cotidianos de los vecinos, y una administración que no logra ni de cerca los resultados macroeconómicos que sí exhibe la Casa Rosada.

Basta comparar: mientras la inflación nacional viene desacelerando mes a mes bajo el programa económico de Milei y Caputo, los municipios del Gran Buenos Aires siguen dependiendo de la motosierra de la Nación para no colapsar, producto de años de gasto público desbocado heredado del kirchnerismo. La diferencia de rumbo entre una Ciudad que ordena sus cuentas y servicios y una provincia que sigue administrando la decadencia es cada vez más evidente para cualquier vecino del GBA.

El slogan de “Buenos Aires para los porteños” no es ingenuo. Apunta a consolidar una base propia, diferenciada tanto del relato libertario como del fracaso de gestión que representa el peronismo bonaerense, de cara a una eventual carta presidencial del PRO en el mediano plazo.

El riesgo, señalan algunos dirigentes consultados, es que la consigna derive en una lógica excluyente que no se corresponda con la realidad de una ciudad que funciona, trabaja y crece en conjunto con el resto del área metropolitana. Por ahora, Jorge Macri apuesta a que el orden porteño sea su mejor argumento político, en contraste directo con la mala praxis de gestión que sigue exhibiendo el peronismo en la provincia.