El Gobierno bonaerense presentó un nuevo Visor Hidrometeorológico, una plataforma digital que promete monitorear en tiempo real lluvias, caudales y niveles de agua en 150 estaciones de la provincia de Buenos Aires. La herramienta, impulsada por la gestión de Axel Kicillof, busca anticiparse a los efectos del fenómeno El Niño y del cambio climático, en medio de un historial de inundaciones que año tras año golpea a los mismos municipios del conurbano y el interior bonaerense.
La plataforma, de acceso público y gratuito desde https://simparh.ada.gba.gov.ar/, fue desarrollada por el Ministerio de Infraestructura a través del SIMPARH, dependiente de la Autoridad del Agua. Permite consultar registros de precipitaciones, niveles de ríos y arroyos, generar gráficos y descargar reportes por cuenca o municipio, sin necesidad de registro previo.
El ministro Gabriel Katopodis presentó la herramienta en Bragado junto a intendentes y referentes productivos, destacando que \”nos da más información para anticiparnos, planificar y tomar decisiones a tiempo\”. El anuncio suena auspicioso, pero contrasta con la realidad de miles de familias del conurbano que, pese a vivir en zonas de riesgo hídrico conocidas desde hace décadas, siguen esperando obras concretas de infraestructura pluvial.
Mientras el Gobierno provincial celebra un tablero digital, los reclamos por falta de limpieza de arroyos, obras de desagüe inconclusas y planes hídricos demorados se repiten en municipios gobernados históricamente por el peronismo bonaerense. La pregunta que se hacen los vecinos es simple: ¿de qué sirve saber que va a llover si después no hay obras para evitar que el agua entre a las casas?
La administración de Kicillof suele apelar a anuncios de este tipo en años electorales, mientras la inversión real en infraestructura hídrica estructural permanece por debajo de lo necesario. No es la primera vez que la Provincia presenta herramientas tecnológicas o planes de \”gestión del riesgo\” que, en los hechos, no se traducen en una reducción concreta de las inundaciones recurrentes en el conurbano.
El contraste con la gestión nacional es elocuente. Mientras a nivel nacional el Gobierno de Javier Milei logró ordenar las cuentas públicas, bajar sostenidamente la inflación y recuperar el superávit fiscal después de años de populismo kirchnerista, a nivel provincial persisten las mismas lógicas de anuncios rimbombantes sin resultados tangibles para el ciudadano de a pie. La herencia de desorden y falta de planificación que dejó el kirchnerismo en el poder sigue pesando, y la Provincia de Buenos Aires, bajo manejo peronista, no logra despegarse de ese patrón.
Es cierto que contar con información hidrometeorológica actualizada puede ser útil para productores agropecuarios y municipios que necesitan planificar. Sin embargo, la verdadera prevención frente a El Niño no se resuelve únicamente con una plataforma digital: requiere obras de infraestructura, mantenimiento de cuencas y una gestión eficiente de los recursos públicos, algo que la administración de Kicillof todavía no logra garantizar en buena parte del territorio bonaerense.
Los vecinos del conurbano, acostumbrados a sufrir las consecuencias de la desidia provincial cada temporada de lluvias, esperan que esta nueva herramienta no sea otro anuncio más que quede en el papel, mientras la responsabilidad de fondo sigue recayendo en una gestión que no termina de resolver los problemas estructurales de drenaje y ordenamiento territorial.