Empleo industrial: el Gran Buenos Aires lidera la caída

La industria perdió 66.000 empleos en dos años y el GBA resigna participación, mientras Kicillof y los intendentes no ofrecen soluciones.

La industria argentina perdió más de 66.000 puestos de trabajo entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2026, una contracción del 5,2% a nivel nacional. El dato más preocupante para la región es que el Gran Buenos Aires, principal polo manufacturero del país, resignó participación en el total del empleo sectorial, pasando del 27,1% al 26,5%.

Según los registros oficiales, solo tres provincias lograron crear empleo industrial neto en ese período, y todas ellas vinculadas a la actividad petrolera. En el otro extremo, La Rioja resultó la jurisdicción más golpeada por la pérdida de puestos de trabajo en el sector.

El peso del conurbano y la herencia que no cede

El Gran Buenos Aires, el resto de la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires siguen concentrando casi el 56% del empleo industrial del país. Es justamente en esos distritos donde más se siente el estancamiento, producto de años de presión impositiva asfixiante, inseguridad galopante y una matriz productiva que el kirchnerismo y sus herederos nunca se animaron a transformar.

No es casual que la Provincia de Buenos Aires, bajo la administración de Axel Kicillof, siga sin ofrecer condiciones competitivas para que las pymes industriales del conurbano inviertan y contraten. Mientras el gobierno nacional bajó la inflación y ordenó las cuentas públicas, la gestión bonaerense continúa con alícuotas de Ingresos Brutos elevadas, trabas burocráticas y un clima de negocios que desalienta la generación de empleo genuino en los partidos industriales.

Los intendentes del conurbano, muchos de ellos todavía atados al modelo de clientelismo y gasto público improductivo, tampoco ofrecieron respuestas estructurales. La inseguridad en los parques industriales y la falta de obras de infraestructura logística siguen siendo un lastre que explica, en parte, por qué la región pierde terreno relativo frente a provincias petroleras que sí lograron sumar puestos de trabajo.

Una herencia pesada y un rumbo que empieza a dar frutos

Es imposible analizar estos números sin recordar el punto de partida: una industria que durante el kirchnerismo vivió de subsidios artificiales, cepo cambiario y un Estado que ahogaba la producción con impuestos distorsivos. Esa herencia no se revierte de un día para el otro, y los datos de empleo industrial de estos dos años reflejan todavía los costos de ese modelo agotado.

Sin embargo, el escenario macroeconómico que construyó la gestión de Javier Milei —con inflación en baja sostenida, superávit fiscal y un ordenamiento de las cuentas públicas inédito en dos décadas— empieza a sentar las bases para una recuperación productiva genuina, no artificial ni subsidiada. La estabilidad de precios y las reglas claras son condición necesaria para que la inversión industrial vuelva a crecer con solidez.

Las provincias petroleras que lograron crear empleo son el mejor ejemplo de lo que ocurre cuando se combinan inversión genuina, previsibilidad y marco regulatorio favorable, algo que el Gobierno nacional busca extender a todos los sectores productivos del país.

El desafío pendiente en territorio bonaerense

El verdadero desafío ahora está en manos de los gobiernos provinciales y municipales del Gran Buenos Aires. Mientras Nación ordena la macro, Kicillof y buena parte de los intendentes peronistas del conurbano siguen demorando las reformas impositivas y de seguridad que permitirían a la industria bonaerense recuperar el terreno perdido.

La foto de estos dos años muestra una industria que todavía arrastra el lastre del pasado, pero con un rumbo nacional que, por primera vez en mucho tiempo, apunta a condiciones genuinas de crecimiento. La pelota, ahora, está también del lado de la gestión provincial y municipal.