La Libertad Avanza, el PRO y la Unión Cívica Radical comenzaron a tejer un acuerdo electoral para la provincia de Buenos Aires con la mira puesta en 2027. El objetivo declarado por los tres espacios es contundente: terminar con casi cuatro décadas de hegemonía peronista en el distrito más poblado del país, hoy en manos de Axel Kicillof.
Según trascendió, las conversaciones entre el entorno de Javier y Karina Milei, la dirigencia amarilla y los radicales ya están en marcha, aunque todavía hay nudos difíciles de desatar. El armado de las listas y la discusión sobre quién encabezará la boleta a gobernador son los puntos más sensibles de una negociación que recién empieza.
Santilli o Pareja: la pulseada por la candidatura
En el espacio libertario coinciden con el PRO en que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, aparece como el nombre con mejor perfil para desafiar al oficialismo bonaerense. Sin embargo, no todos en LLA descartan que sea el diputado nacional Sebastián Pareja, titular del partido en la provincia, quien finalmente encabece la ofensiva contra Kicillof.
“Todo es posible”, resumió un dirigente libertario consultado sobre el armado. La hipótesis alternativa plantea que Santilli podría terminar siendo la carta libertaria para sucedir a Jorge Macri en la Ciudad, lo que abriría otro tablero de negociación en paralelo.
El territorio, el verdadero campo de batalla
Más allá del nombre para la gobernación, la discusión de fondo pasa por los 135 municipios bonaerenses. En LLA sostienen que debe haber un debate caso por caso sobre qué candidatos presentar en cada sección electoral, sin importar si el PRO controla o no esa localidad.
Esa postura genera roces, porque los referentes amarillos no están dispuestos a ceder terreno en los distritos donde ya tienen intendentes o estructura propia. La pelea por los concejos deliberantes y los gobiernos locales promete ser tan compleja como la definición de la boleta provincial.
Una oportunidad histórica frente a la gestión de Kicillof
El contexto en que se da esta negociación no es menor. Mientras el Gobierno nacional consolidó el equilibrio fiscal, bajó sensiblemente la inflación y ordenó variables que estaban destruidas tras años de kirchnerismo, la administración de Axel Kicillof en la provincia sigue mostrando los mismos vicios de siempre: deuda, inseguridad en el conurbano y un aparato clientelar que poco hizo por mejorar la vida de los bonaerenses.
En ese marco, un frente opositor amplio que integre a LLA, PRO y UCR aparece como la primera chance seria en años de desplazar al peronismo de un territorio clave para la gobernabilidad nacional. Los intendentes del conurbano, muchos señalados por denuncias de manejo discrecional de planes sociales y obra pública, son el otro gran objetivo de la ofensiva libertario-amarilla.
El desafío para los tres espacios será resolver sus diferencias internas sin perder de vista el objetivo común. Si logran ordenar el armado de listas sin fracturas, la provincia de Buenos Aires podría convertirse en 2027 en el próximo gran bastión en caer frente al cambio que ya empezó a transformar la Argentina a nivel nacional.