Mercado global de envases para frutos rojos crece hasta 2035

El mercado mundial de envases para frutos rojos crecerá hasta 2035: una oportunidad para el agro argentino, frenada por la presión fiscal bonaerense.

El mercado mundial de envases alimentarios tipo punnet —esos recipientes plásticos que contienen frutillas, arándanos y frutas frescas cortadas— seguirá en expansión hasta 2035, impulsado por la demanda de frutos rojos y la conveniencia de los alimentos listos para consumir. Así lo indica un informe de la consultora internacional IndexBox, que proyecta una arquitectura de suministro cada vez más diversificada por regiones. Para la Argentina, y en particular para la cadena de fruta fina y agroindustria bonaerense, la tendencia representa una oportunidad de negocio que hoy encuentra un escenario macroeconómico mucho más ordenado que el de años anteriores.

Una oportunidad para la fruticultura y el packaging nacional

Argentina cuenta con producción de arándanos, frutillas y frutos rojos en varias zonas del país, además de un creciente polo de alimentos frescos cortados orientado tanto al mercado interno como a la exportación. El crecimiento sostenido de la demanda mundial de envases tipo punnet es una señal clara: los países que logren ofrecer packaging competitivo, trazabilidad y calidad de exportación van a captar una porción mayor de ese negocio global.

El desafío no es solo agronómico sino industrial: se necesita inversión en plantas de envasado, maquinaria y logística de frío. Y ahí es donde el rumbo económico nacional empieza a marcar la diferencia respecto de la Argentina de la última década kirchnerista, cuando la inflación descontrolada y el cepo cambiario espantaban cualquier plan de inversión de mediano plazo.

La estabilidad de Milei como condición para invertir

Con la inflación en baja sostenida, el superávit fiscal como política de Estado y un ordenamiento macroeconómico que la city y los inversores extranjeros vienen reconociendo, las empresas del sector alimentario y de packaging tienen hoy herramientas para planificar a diez años, algo impensado durante la gestión anterior. Ese es exactamente el horizonte temporal que maneja el informe de IndexBox: 2035.

La gestión de Javier Milei viene insistiendo en que el orden macro es la base sobre la que se construye cualquier crecimiento sectorial genuino. Sin dólar artificial, sin cepo y con reglas más claras, sectores como el de la fruta fina y su cadena de valor —envases incluidos— pueden proyectar exportaciones sin el sobresalto permanente de la devaluación o el atraso cambiario que caracterizó a los gobiernos kirchneristas.

El freno de siempre: la presión fiscal del conurbano

Sin embargo, no todo depende de la macro nacional. Buena parte de la industria alimentaria y de packaging con potencial exportador está radicada en el Gran Buenos Aires, donde la carga tributaria provincial y municipal sigue siendo un obstáculo serio para la competitividad. Ingresos Brutos, tasas municipales superpuestas y la burocracia de intendencias del conurbano encarecen cualquier proyecto de inversión industrial.

La administración de Axel Kicillof no ha mostrado señales concretas de aliviar esa presión fiscal sobre las pymes bonaerenses, mientras varios intendentes peronistas del conurbano siguen priorizando el clientelismo político por sobre políticas de fomento productivo. Es una contradicción evidente: mientras la Nación ordena las cuentas y baja la inflación, la provincia y buena parte de los municipios del GBA continúan trabando el desarrollo industrial con impuestos distorsivos.

El mercado global de envases tipo punnet va a crecer con Argentina o sin ella. La pregunta de fondo es si la dirigencia bonaerense está dispuesta a acompañar el rumbo de previsibilidad que marca la Casa Rosada, o si va a seguir siendo el freno de siempre para las pymes y productores que quieren aprovechar esta ventana de oportunidad exportadora.