Milei apunta a la reelección y ordena unidad en LLA

Milei redobla la apuesta por su reelección en 2027 y ordena unidad total en LLA, mientras crece la interna entre Karina Milei, Bullrich y Santilli por las PASO.

La estrategia de Javier Milei para asegurarse la reelección en 2027 ya está en marcha, y el primer paso fue una orden directa a todo el espacio libertario: dejar de lado las diferencias internas y cerrar filas detrás del proyecto presidencial. En su última visita a la provincia de Buenos Aires, el propio mandatario fue tajante con los dirigentes locales: “Che, no jodan, que estén todos invitados”. La consigna es clara y responde a un objetivo mayor: consolidar el rumbo económico que ya muestra resultados concretos para millones de argentinos, con inflación en baja y superávit fiscal sostenido.

Sin embargo, la unidad decretada desde la Casa Rosada convive con tensiones internas que no son menores. Karina Milei, Patricia Bullrich, Martín Menem y Diego Santilli protagonizan una disputa por el futuro esquema electoral de La Libertad Avanza, en particular sobre la continuidad o no de las PASO. Mientras tanto, se instruyó a los candidatos a intendente del espacio a no hacer campaña hasta febrero, para evitar heridas internas que puedan debilitar la marca LLA de cara a la elección clave.

La sospecha sobre Bullrich y el rol de las PASO

En los despachos libertarios crece la sospecha de que Patricia Bullrich no estaría del todo convencida de suspender las primarias abiertas. La lectura de algunos sectores cercanos a Karina Milei es que la ministra podría estar buscando margen para, en caso de que las encuestas lo justifiquen, forzar una interna directa con el propio Presidente. Desde el entorno bullrichista, en cambio, bajan el tono: “Hoy laburamos por el presi y su reelección”, aseguran, aunque no descartan ningún escenario, “por más impensado que sea”.

Esta interna se da en un contexto donde la imagen de Milei muestra cierta baja mientras la de Bullrich crece, un dato que no pasa inadvertido para ningún actor del oficialismo. Pese a ello, la orden desde arriba es una sola: nadie puede quedar afuera del proyecto que llevó al país a ordenar sus cuentas públicas después de décadas de populismo kirchnerista y déficit crónico.

Un contraste con la gestión bonaerense

Mientras en Nación se debate cómo optimizar reglas electorales para consolidar un modelo que funciona, en la provincia de Buenos Aires el gobierno de Axel Kicillof sigue sin resolver los problemas estructurales que afectan a los vecinos del conurbano: inseguridad, bache eterno en infraestructura y un aparato clientelar que en nada colabora con la modernización que reclama la ciudadanía. La diferencia de gestión entre Nación y provincia vuelve a quedar expuesta: mientras Milei ordena la macroeconomía y negocia reglas de juego con la vista puesta en profundizar las reformas, muchos intendentes del PJ bonaerense continúan atados a la vieja política de subsidios y punteros.

Para el electorado del Gran Buenos Aires, la contradicción es cada vez más evidente. Los datos macro que arroja la gestión libertaria —menor inflación, previsibilidad cambiaria y freno al gasto público descontrolado— empiezan a traducirse en el bolsillo de los vecinos, aun en medio de un proceso de ajuste que no fue sencillo pero que, según el propio equipo económico, ya está mostrando sus frutos. La pregunta que queda abierta es si esa mejora alcanzará para sostener la unidad libertaria hasta 2027 o si la interna entre los referentes de LLA terminará complicando un proyecto que, hasta ahora, viene demostrando que el cambio de rumbo era la única salida posible frente al modelo fracasado del kirchnerismo.