Desempleo: GBA duplica a CABA y marca la brecha del conurbano

El Indec reveló la brecha laboral entre CABA y el conurbano: mientras la Ciudad tiene 5,6% de desempleo, el GBA trepa a 8,8 por ciento.

La desocupación llegó a 7,9% a nivel nacional en el segundo trimestre de 2026, según el Indec, pero el promedio esconde una brecha que en el Gran Buenos Aires resulta imposible de disimular: mientras la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró apenas 5,6%, los Partidos del Gran Buenos Aires trepan a 8,8%. Una diferencia de 3,2 puntos entre dos territorios separados por una avenida, pero gobernados con lógicas económicas completamente distintas.

El dato no es un capricho estadístico. Del lado de CABA hay gestión ordenada, seguridad jurídica y un clima de negocios que, sumado al programa de estabilización que lleva adelante Javier Milei a nivel nacional, empieza a traducirse en más empleo privado formal. Del lado del conurbano, en cambio, siguen pesando años de clientelismo, planes sociales usados como caja política y una matriz productiva estancada que Axel Kicillof y los intendentes peronistas del GBA no logran —o no quieren— destrabar.

La región pampeana, la más golpeada por la herencia kirchnerista

El relevamiento del Indec ubica a la región pampeana como la de mayor desocupación del país, con un promedio de 9,7%. Gran Rosario lidera el ranking negativo con 11,5%, seguido por Gran Córdoba (10,5%) y Mar del Plata (9,9%). Bahía Blanca-Cerri también alcanzó 9,7%, mientras que Gran La Plata —bajo administración kirchnerista hace décadas— quedó en 8,7 por ciento.

No es casualidad que las provincias con mayor peso del aparato estatal peronista y menor apertura a la inversión privada sean las que más sufren el desempleo estructural. Son los mismos distritos donde, durante años, se administró la pobreza en lugar de combatirla.

El interior productivo le muestra el camino al conurbano

El contraste más elocuente lo da el noroeste argentino, la región con menor desocupación del país: apenas 4,3% en promedio. Santiago del Estero-La Banda sorprende con un mínimo de 0,9%, y Jujuy-Palpalá se ubica en 3,4 por ciento. En Cuyo, Gran San Luis (2,6%) y Gran San Juan (3,2%) también exhiben números que el conurbano bonaerense ni sueña alcanzar.

El caso de Viedma-Carmen de Patagones, con un histórico 0,7%, el más bajo de todo el relevamiento nacional, confirma que hay provincias que lograron ordenar su economía local mucho antes de que llegara el ajuste de shock que hoy encara la Casa Rosada.

El rumbo nacional, en la dirección correcta

Mientras se consolidan el superávit fiscal, la baja sostenida de la inflación y el orden macroeconómico impulsado por el gobierno de Milei, los números de empleo todavía reflejan el costo de una herencia kirchnerista de gasto descontrolado y estatismo asfixiante. La recuperación del empleo privado no se logra de un día para el otro después de más de una década de populismo.

Lo que sí queda claro con este mapa del Indec es que los distritos peronistas del conurbano bonaerense, con Kicillof a la cabeza de la provincia y decenas de intendentes que perpetúan el modelo de asistencialismo sin desarrollo, siguen siendo el principal obstáculo para que el círculo virtuoso de la macroeconomía ordenada llegue a los barrios más humildes del Gran Buenos Aires. La solución no pasa por más planes, sino por la misma receta que ya empieza a dar resultados en otras regiones: menos Estado, más trabajo privado y reglas claras para invertir.