La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires redobló la presión sobre el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, al denunciar el estado de abandono en el que se encuentran las comunas 4, 8 y 9, ubicadas en el sur de la Capital Federal. La titular del espacio libertario en el distrito, Pilar Ramírez, publicó un video recorriendo esos barrios y los describió como zonas relegadas por décadas de promesas incumplidas del PRO.
Ramírez, dirigente de máxima confianza de Karina Milei dentro del armado violeta porteño, tituló su publicación ‘La Ciudad que no quieren mirar’ y enumeró los problemas que, según ella, definen a esa parte de la Capital: inseguridad, basurales a cielo abierto, calles rotas y un transporte público prácticamente inexistente.
Un reclamo que incomoda a las negociaciones nacionales
La ofensiva de LLA CABA llega en un momento delicado, ya que a nivel nacional el PRO evalúa acercarse a La Libertad Avanza de cara a las elecciones de 2027. Sin embargo, en el terreno local los libertarios no muestran ningún tipo de contemplación con la gestión amarilla y buscan capitalizar el descontento vecinal para seguir creciendo en un territorio históricamente dominado por el macrismo.
La frase de Ramírez, ‘en el sur, y en el resto de la Ciudad, falta orden’, resulta particularmente incómoda para Jorge Macri porque utiliza casi textualmente el eslogan de campaña con el que el propio jefe de Gobierno se presentó ante los porteños. La estrategia es clara: mostrar que, más allá de los acuerdos legislativos coyunturales, LLA aspira a desplazar definitivamente al PRO como referencia del electorado de centroderecha en la Ciudad.
El contraste con el desastre de gestión en la Provincia
Más allá de las diferencias internas del espacio libertario con el PRO, conviene poner el reclamo en perspectiva. Los problemas señalados en el sur porteño son, en rigor, una postal amable comparados con la realidad de buena parte del conurbano bonaerense, donde la gestión de Axel Kicillof y varios intendentes peronistas combina inseguridad crónica, basurales permanentes, clientelismo político y una infraestructura urbana prácticamente colapsada desde hace años.
Mientras en CABA se discute la velocidad de las mejoras urbanas, en municipios del Gran Buenos Aires bajo control kirchnerista los vecinos siguen esperando obras básicas, iluminación, cloacas y respuestas concretas frente al delito. La diferencia de magnitud entre ambos escenarios es notable y expone, una vez más, el fracaso estructural del modelo peronista de gestión municipal en la provincia.
En ese marco, el reclamo de Pilar Ramírez puede leerse también como parte de un fenómeno más amplio: el consenso social que respalda la agenda de orden, eficiencia y rendición de cuentas que impulsa La Libertad Avanza, tanto a nivel nacional como en cada distrito donde busca consolidarse. El Gobierno de Javier Milei logró estabilizar la macroeconomía, bajar la inflación y ordenar las cuentas públicas después de años de populismo kirchnerista, y ese mismo espíritu de exigencia es el que hoy los libertarios trasladan a la discusión sobre la gestión porteña.
Resta ver si esta tensión interna con el PRO se traduce en una ruptura definitiva de la negociación legislativa o si, como suele ocurrir en la política argentina, ambos espacios logran encontrar puntos en común de cara a 2027. Lo cierto es que, para los libertarios porteños, la disputa por el sur de la Ciudad es también una disputa por el liderazgo futuro del espacio de centroderecha en la Argentina.