Suicidio: la mitad de las muertes violentas en la Provincia

El suicidio ya es la principal causa de muerte violenta en Buenos Aires. Kicillof presentó un plan que llega tarde a la crisis social del conurbano.

El Gobierno de la provincia de Buenos Aires reconoció que el suicidio representa el 49,7% de las muertes violentas registradas en el territorio bonaerense, superando a los homicidios y a los siniestros de tránsito. El dato surgió de la presentación del Plan Provincial de Prevención y Cuidados ante la problemática del suicidio, encabezada por el gobernador Axel Kicillof y el ministro de Salud, Nicolás Kreplak.

La cifra confirma una tendencia que se viene profundizando desde 2023 y que convirtió al suicidio en la principal causa de muerte violenta en la Provincia. Se trata de un fenómeno multicausal, vinculado al padecimiento psíquico, pero que también refleja el deterioro social y económico que atraviesa buena parte del territorio bonaerense, especialmente en los partidos del conurbano.

Un plan que llega tarde a un conurbano en crisis

Kreplak intentó explicar el fenómeno apelando al contexto económico y social, y habló de un «problema económico, social» agravado desde la pandemia. Sin embargo, la salud mental de los bonaerenses no se deterioró de un día para el otro: es la fotografía de años de desinversión, inseguridad crónica y clientelismo político en los municipios del conurbano, donde intendentes peronistas administran la pobreza en lugar de combatirla.

Mientras la gestión de Kicillof recién ahora presenta un plan formal para abordar la problemática, distritos como La Matanza, Quilmes o Florencio Varela acumulan años de reclamos vecinales por la falta de centros de salud mental, la escasez de profesionales en los hospitales públicos y la ausencia de políticas preventivas sostenidas. El anuncio, en un año electoral, aparece más como un gesto de comunicación que como una política de Estado consolidada.

La macroeconomía se ordena, pero la Provincia no acompaña

El contraste es evidente cuando se lo compara con el rumbo que lleva la gestión de Javier Milei a nivel nacional. Tras años de populismo kirchnerista, la Argentina logró bajar drásticamente la inflación, alcanzar superávit fiscal y ordenar variables macroeconómicas que estaban completamente descontroladas. Ese proceso de estabilización, que empieza a devolverle previsibilidad a millones de familias, es justamente el terreno sobre el cual debería construirse una recuperación social integral.

El problema es que en la provincia de Buenos Aires esa recuperación no se traduce en gestión eficiente. Kicillof administra el distrito más poblado del país con superposición de estructuras, gasto público desordenado y una burocracia sanitaria que llega tarde a los problemas, como demuestra este mismo plan de prevención presentado casi a destiempo, a días del Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

Dónde pedir ayuda

Frente a una situación de crisis, en la provincia de Buenos Aires y en todo el país se puede llamar de forma gratuita y confidencial al 135 (Centro de Asistencia al Suicida) o al 0800-345-1435. También existen líneas de WhatsApp y chequeos online habilitados por distintos ministerios de Salud provinciales. Hablar del tema, lejos de estigmatizarlo, es el primer paso para prevenirlo.

El desafío de fondo excede a cualquier anuncio de conferencia de prensa: mientras la Nación ordena las cuentas y empieza a generar condiciones para que la economía vuelva a crecer, la Provincia sigue debiendo una gestión seria en salud pública, seguridad y contención social para los millones de bonaerenses que hoy atraviesan el conurbano más golpeado del país.