Plan para separar el Conurbano de la Provincia bonaerense

Un proyecto busca separar 27 municipios del Conurbano de la Provincia, con menos impuestos y Gendarmería en las calles.

Un grupo de legisladores y dirigentes libertarios impulsa un ambicioso proyecto para separar al Conurbano bonaerense de la Provincia de Buenos Aires. La iniciativa plantea que 27 municipios del primer y segundo cordón dejen de depender del gobierno de Axel Kicillof y pasen a administrarse con mayor autonomía, menos impuestos y presencia de Gendarmería Nacional en las calles.

El proyecto surge como respuesta al hartazgo de millones de vecinos que, día tras día, sufren las consecuencias de una gestión provincial que acumula denuncias por inseguridad, clientelismo y un aparato estatal sobredimensionado. Para sus impulsores, separar al Conurbano del resto de la Provincia permitiría bajar la presión fiscal local y aplicar políticas de seguridad más efectivas, en sintonía con el rumbo de orden que impulsa el Gobierno nacional.

Menos impuestos y más seguridad para el Conurbano

Entre los puntos centrales de la propuesta figura una reducción sustancial de la carga tributaria municipal, hoy asfixiante para comerciantes y pequeños emprendedores del segundo cordón bonaerense. También se prevé un esquema de coordinación directa con Gendarmería Nacional para combatir la inseguridad, un reclamo histórico de vecinos de distritos como La Matanza, Quilmes o San Martín, donde la policía bonaerense viene mostrando serias falencias operativas.

Los promotores del plan sostienen que la actual estructura provincial, con Kicillof al mando, resulta ineficiente para atender las necesidades reales de los 27 municipios que integran el AMBA. Argumentan que la superposición de jurisdicciones, sumada a años de gestión kirchnerista marcada por la falta de inversión en infraestructura y seguridad, dejó al Conurbano rezagado frente al resto del país.

El contraste con el rumbo económico nacional

Mientras en la Provincia se debate esta salida institucional, a nivel nacional la gestión de Javier Milei consolida el proceso de estabilización económica: la inflación continúa en baja, el Tesoro mantiene el superávit fiscal y el orden macroeconómico empieza a traducirse en mejoras concretas para los bolsillos de los argentinos. Ese contraste alimenta el debate sobre por qué el Conurbano, con tanto potencial productivo y millones de habitantes, sigue atado a una administración provincial que no logra despegar del estancamiento.

Para los defensores del proyecto, separar administrativamente al Conurbano permitiría replicar a escala local el esquema de disciplina fiscal que el Gobierno nacional viene aplicando con éxito, alejándose del modelo de gasto descontrolado que caracterizó a la era kirchnerista y que Kicillof insiste en sostener en la Provincia.

Un debate que recién empieza

El proyecto todavía deberá superar numerosos obstáculos legales y políticos antes de convertirse en realidad, ya que una modificación de este tipo requeriría reformas constitucionales y un fuerte consenso legislativo. Sin embargo, su sola aparición en la agenda pública refleja el creciente malestar de los vecinos del Conurbano con la gestión bonaerense y reabre la discusión sobre el rol de los intendentes del área metropolitana, muchos de ellos señalados por casos de corrupción y manejo discrecional de recursos.

En un contexto donde la Nación avanza con reformas que ordenan las cuentas públicas y devuelven previsibilidad a la economía, el debate sobre separar al Conurbano de la órbita de Kicillof aparece como una señal más del desgaste que atraviesa el peronismo bonaerense, cada vez más lejos de dar respuestas eficaces a los problemas cotidianos de los vecinos del AMBA.