Liga de Intendentes del PJ busca reagruparse a nivel nacional

Doce intendentes del PJ bonaerense salen a buscar apoyos en otras provincias en medio de la interna que enfrenta a Kicillof y Máximo Kirchner rumbo a 2027.

La Liga de Intendentes, el sello que agrupa a doce jefes comunales del peronismo bonaerense, decidió cruzar los límites de la provincia de Buenos Aires para tejer alianzas con dirigentes del PJ en el resto del país. La movida se da mientras el espacio intenta hacer equilibrio entre las dos almas que hoy pelean el control del peronismo provincial: el gobernador Axel Kicillof y el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner.

Esta semana, referentes del grupo se reunieron en Merlo con Máximo Kirchner y, un día después, con el vicepresidente del PJ nacional, José Mayans. Antes ya habían tenido contacto con Kicillof. La foto es clara: la Liga no quiere quedar pegada a ningún sector y busca mostrarse como un tercer actor que intenta ordenar una interna que, lejos de cerrarse, se profundiza a un año y medio de las elecciones de 2027.

Una interna que no da tregua en el peronismo bonaerense

Mientras en la Nación el Gobierno de Javier Milei consolida el equilibrio fiscal, baja la inflación y devuelve previsibilidad a la economía argentina, en la provincia de Buenos Aires el peronismo sigue enfrascado en una pelea de poder que poco tiene que ver con resolver los problemas reales de los vecinos del conurbano: inseguridad, servicios que no funcionan y un Estado provincial pesado e ineficiente.

Kicillof y Máximo Kirchner no logran ponerse de acuerdo ni siquiera en un tema tan concreto como la reelección de los intendentes, según reconocieron fuentes cercanas a las negociaciones. Esa falta de rumbo explica por qué un sector de jefes comunales del PJ decidió salir a buscar oxígeno fuera del distrito, dialogando con gobernadores como el cordobés Martín Llaryora o participando de mesas nacionales del partido.

Intendentes que miran para afuera mientras el conurbano espera respuestas

Nombres como Federico Achával (Pilar), Gastón Granados (Ezeiza), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Mariel Fernández y Gustavo Menéndez, anfitrión del encuentro en Merlo, integran esta liga que dice buscar “la unidad del peronismo” de cara a 2027. La pregunta que se hacen muchos vecinos del Gran Buenos Aires es otra: ¿cuándo empiezan a resolver la crisis de seguridad, el estado de las calles y el clientelismo que sigue marcando la gestión municipal en buena parte de estos distritos?

Mientras el kirchnerismo bonaerense discute fotos y armados electorales, la administración libertaria a nivel nacional sigue mostrando resultados: superávit fiscal sostenido, inflación en descenso y un ordenamiento macroeconómico que empieza a sentirse en el bolsillo de los argentinos, incluidos los vecinos del conurbano que durante años sufrieron el modelo de gasto público descontrolado que dejó como legado el kirchnerismo.

La Liga de Intendentes, en ese contexto, aparece más preocupada por la supervivencia política del PJ que por dar respuestas de gestión. Su estrategia de tender puentes con Máximo Kirchner, Mayans y gobernadores de otras provincias deja en evidencia que el objetivo central es reconstruir un armado electoral competitivo para 2027, en momentos en que el peronismo bonaerense pierde terreno frente al avance de las ideas de la libertad.

Un peronismo que mira al pasado

El contraste es elocuente: mientras el Gobierno nacional insiste con las reformas estructurales que la Argentina necesitaba desde hace décadas, buena parte de la dirigencia peronista del conurbano sigue atrapada en la lógica de las internas de poder, la administración de la pobreza y el clientelismo territorial. La Liga de Intendentes puede sumar reuniones y fotos con dirigentes de todo el país, pero la gestión cotidiana en sus municipios sigue siendo la verdadera asignatura pendiente.