RIGI potencia inversiones en IA y data centers en Argentina

El RIGI ampliado abre la puerta a inversiones en IA y data centers, pero el GBA enfrenta el desafío energético que deja la gestión de Kicillof.

La explosión mundial de la Inteligencia Artificial está disparando inversiones millonarias en infraestructura digital, y Argentina empieza a asomar como destino atractivo gracias al régimen RIGI ampliado por el Gobierno nacional. La incorporación de la infraestructura digital como rubro promocionado dentro del Súper RIGI abre una ventana histórica para atraer capitales que hasta ahora elegían otros países de la región.

Energía, fibra óptica, capacidad de cómputo y almacenamiento son hoy los cuatro pilares que sostienen la economía digital global. Los grandes hyperscalers -las empresas que operan la nube y los centros de datos más grandes del planeta- vienen concentrando sus proyectos en Brasil y Chile, que se consolidaron como los hubs regionales de referencia. Argentina, en cambio, quedó rezagada durante años de cepo, aislamiento y nula previsibilidad fiscal.

La apertura de Milei cambia el tablero

El proceso de apertura económica que impulsa la administración Milei está mejorando sensiblemente las condiciones para competir por estas inversiones. Estabilidad fiscal, previsibilidad regulatoria y un régimen de incentivos como el RIGI son exactamente lo que las multinacionales tecnológicas evalúan antes de elegir dónde instalar un centro de datos.

Durante más de una década de kirchnerismo, Argentina no tuvo ninguna política seria de promoción para infraestructura digital y conectividad. Esa ausencia de reglas claras dejó al país en desventaja frente a Santiago de Chile, que hoy concentra buena parte de los proyectos que podrían haber llegado a suelo argentino. Recuperar ese terreno perdido es, ahora, una prioridad y una oportunidad concreta.

El desafío para CABA y el GBA

Hoy el desarrollo de infraestructura digital en el país está fuertemente concentrado en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, lo que podría transformar a la región en el principal polo receptor de estas inversiones si se logran despejar los cuellos de botella locales. La disponibilidad de energía y territorio son factores decisivos, y ahí la gestión bonaerense tiene mucho por resolver.

Mientras Nación ordena las cuentas y baja la inflación, en la provincia de Buenos Aires persisten los cortes de luz recurrentes y una red eléctrica que no recibió las inversiones necesarias durante la gestión de Axel Kicillof. Si los municipios del conurbano y la administración provincial no acompañan con obras de infraestructura energética, el GBA corre el riesgo de perder la carrera frente a otras regiones del país o de la región que sí ofrezcan garantías de suministro.

El sector privado remarca que la disponibilidad de fibra óptica, la regulación clara y los incentivos fiscales son las variables que definen dónde se radica cada proyecto. El Gobierno nacional ya puso primera con la ampliación del RIGI; ahora resta que las provincias y municipios, muchos de ellos todavía bajo lógicas clientelares y sin agenda de modernización, no se transformen en el freno de una oportunidad que el mundo no va a esperar.

Con superávit fiscal, inflación en baja y un clima de negocios cada vez más previsible, Argentina tiene, por primera vez en años, las condiciones macro para pelear de igual a igual por estas inversiones estratégicas. El tren de la Inteligencia Artificial ya salió: la pregunta es si el peronismo provincial y municipal va a subirse a tiempo o va a seguir mirando desde el andén.