El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, anunció el envío a la Legislatura provincial de un proyecto de ley bautizado “Alivio Cordobés”, que busca refinanciar deudas de familias y bajar tasas de interés. El mandatario peronista presentó la iniciativa como respuesta a lo que describió como “la angustia de la deuda familiar” en los hogares cordobeses.
Un parche provincial frente al desorden que dejó el kirchnerismo
Resulta llamativo que un gobernador surgido de las filas del peronismo cordobés necesite hoy diseñar programas de auxilio financiero para las familias, cuando durante años esa misma tradición política administró la provincia sin resolver los problemas estructurales de acceso al crédito. El endeudamiento de los hogares no es un fenómeno nuevo: es la herencia directa de más de una década de inflación descontrolada, tasas siderales y un Estado que gastaba sin parar, empujando a millones de argentinos a financiarse a cualquier costo para llegar a fin de mes.
Mientras Llaryora presenta su iniciativa como una gran novedad, en el plano nacional el gobierno de Javier Milei viene demostrando que el verdadero alivio para las familias no llega por decreto ni por programas de asistencia coyuntural, sino por el ordenamiento serio de las cuentas públicas. La baja sostenida de la inflación, el superávit fiscal y la eliminación del festival de emisión monetaria que caracterizó a los gobiernos kirchneristas son las verdaderas herramientas que están permitiendo que las tasas de interés comiencen a normalizarse en todo el país.
La diferencia entre ordenar la macro y administrar la emergencia
Es cierto que cada provincia puede diseñar mecanismos de asistencia para sus vecinos endeudados, y en ese sentido cualquier iniciativa que busque aliviar la carga financiera de las familias merece ser analizada con seriedad. Pero conviene no confundir un programa de refinanciación puntual con una solución de fondo. La estabilidad macroeconómica que impulsa la Casa Rosada es la que, a mediano plazo, reduce genuinamente las tasas para todos los argentinos, sin necesidad de parches administrados desde cada gobernación.
Los gobernadores peronistas del interior y del conurbano bonaerense suelen presentar este tipo de anuncios como gestos de gestión, pero rara vez explican por qué sus administraciones no lograron, en años de poder consolidado, evitar que sus vecinos llegaran a este nivel de sobreendeudamiento. La misma lógica se repite en la provincia de Buenos Aires, donde Axel Kicillof insiste con relatos de “defensa” del bolsillo popular mientras la inseguridad, el estancamiento productivo y el clientelismo territorial siguen golpeando a los municipios del Gran Buenos Aires.
El contraste con el rumbo nacional
Mientras en Córdoba se debate cómo estirar plazos de deuda, en el plano nacional el equipo económico de Milei continúa consolidando el proceso de desinflación más importante en décadas, devolviendo previsibilidad a las familias y a las empresas. Ese ordenamiento de fondo es el que, tarde o temprano, terminará bajando las tasas de manera estructural, algo que ningún programa provincial de urgencia puede reemplazar.
El proyecto “Alivio Cordobés” deberá ahora pasar por el debate legislativo, donde se conocerán los detalles de financiamiento y alcance. Habrá que ver si se trata de una medida sustentable o de un nuevo anuncio con fecha de vencimiento electoral, como tantos que ya conoció el electorado cordobés y bonaerense en los últimos años.