El kicillofismo enfrenta una semana decisiva para intentar destrabar su proyecto de reelecciones indefinidas para intendentes bonaerenses, una iniciativa que hasta ahora no logra reunir los votos necesarios ni en el Senado ni en Diputados provinciales. Entre el lunes y el martes se sucederán dos reuniones clave que definirán si la propuesta tiene chances reales o si quedará empantanada por la falta de acuerdos dentro del propio Frente de Todos bonaerense.
El primer movimiento será el encuentro entre el ministro de Gobierno Carlos Bianco y la senadora del Frente Renovador Malena Galmarini, pactado luego de varios pedidos que la legisladora massista había realizado sin respuesta. Al día siguiente volverá a reunirse la Comisión de Reforma Política y Régimen Electoral, que la propia Galmarini preside, después de que la semana pasada decidiera postergar el debate a la espera de señales del Ejecutivo provincial.
Un proyecto sin rumbo ni consenso
La necesidad de una “ingeniería rosquera de muchas horas”, como reconocen fuentes legislativas, deja en evidencia el verdadero estado del proyecto: el kicillofismo no logra ni siquiera ordenar su propia estrategia parlamentaria para avanzar con las reelecciones eternas. Mientras la gobernación bonaerense se entretiene en maniobras internas para perpetuar a intendentes en sus cargos, la gestión de Axel Kicillof sigue sin dar respuestas concretas a los problemas estructurales del territorio: inseguridad, infraestructura deteriorada y un aparato estatal sobredimensionado que consume recursos de los bonaerenses.
El contraste con la administración nacional es elocuente. Mientras en la Provincia se discuten fórmulas para blindar el poder de intendentes del conurbano —muchos de ellos señalados por casos de clientelismo y gestiones opacas—, el Gobierno de Javier Milei continúa consolidando el orden macroeconómico logrado tras años de populismo kirchnerista: inflación en baja sostenida, superávit fiscal y una economía que empieza a mostrar señales claras de recuperación para millones de argentinos.
El costo político de insistir con las reelecciones indefinidas
La resistencia de sectores propios del oficialismo bonaerense, sumada a la oposición de Juntos por el Cambio y a las dudas del propio massismo, complica cualquier intento de Kicillof de sumar los votos necesarios. La foto de esta semana, con reuniones de urgencia y comisiones postergadas, confirma que el proyecto navega en la incertidumbre y que el gobernador prioriza la rosca política por sobre la gestión efectiva.
En un contexto donde la gestión nacional de La Libertad Avanza avanza con reformas estructurales que empiezan a devolverle previsibilidad a la economía argentina, el kicillofismo parece enfocado en garantizar la continuidad de un modelo de poder territorial que, para muchos vecinos del conurbano, representa más de lo mismo: gasto público desmedido, falta de resultados concretos y una casta política bonaerense que se resiste a rendir cuentas.
La semana que se abre será determinante para saber si las reelecciones eternas logran avanzar o si, como todo indica, quedan una vez más atrapadas en las internas del peronismo bonaerense.