Deuda de las provincias creció 7% y el 80% es en dólares

La deuda de las provincias subió 7% real y más del 80% es en dólares, mientras Nación ordena sus cuentas. Kicillof, otra vez señalado.

La deuda pública de las provincias argentinas aumentó un 7% en términos reales durante el último año, y más del 80% de ese pasivo está denominado en moneda extranjera, según datos difundidos por consultoras especializadas. El dato expone un contraste cada vez más marcado entre la disciplina fiscal que exhibe la administración nacional de Javier Milei y el manejo irresponsable de las cuentas que persiste en buena parte de los distritos gobernados por el peronismo.

Mientras el Gobierno nacional consolidó el superávit fiscal, bajó la inflación de manera sostenida y ordenó las variables macroeconómicas heredadas del kirchnerismo, varios gobernadores optaron por seguir endeudando a sus provincias en dólares, exponiendo a los contribuyentes a un riesgo cambiario que tarde o temprano deberán afrontar.

El caso bonaerense, otra vez en el centro de la escena

La provincia de Buenos Aires, bajo la administración de Axel Kicillof, vuelve a aparecer como uno de los distritos con mayor exposición a la deuda en moneda extranjera. Lejos de aprovechar el escenario de estabilidad que generó el plan económico nacional para sanear las finanzas provinciales, la gestión bonaerense continúa acumulando compromisos que comprometen a los próximos gobiernos y, en definitiva, a los bolsillos de los vecinos del conurbano.

Especialistas consultados por el mercado financiero remarcan que este tipo de endeudamiento, contraído en dólares pero con ingresos fiscales en pesos, multiplica el riesgo ante cualquier movimiento cambiario. Es la misma lógica que llevó a la Argentina a sucesivas crisis de deuda durante los años del kirchnerismo y que hoy Nación busca evitar con superávit y sin financiamiento monetario del Banco Central.

Orden nacional versus desorden provincial

El contraste no es menor: mientras la Casa Rosada logró terminar con la maquinita de emitir pesos y reducir drásticamente la inflación mensual, un número importante de provincias —muchas de ellas bajo mandatos peronistas— optó por el camino contrario, tomando crédito externo sin una estrategia clara de repago ni un plan de reducción del gasto público.

Analistas económicos remarcan que la clave para sostener estos compromisos en el tiempo será que las provincias acompañen el rumbo de responsabilidad fiscal que marca el Gobierno nacional, en lugar de apostar a maquillar déficits con nuevo endeudamiento en dólares. La experiencia reciente demuestra que ese modelo, tan característico de la gestión kirchnerista, termina generando ajustes mucho más dolorosos en el futuro.

En un país que empieza a mostrar señales concretas de recuperación gracias al programa económico de Milei —con inflación a la baja, superávit fiscal y una macroeconomía cada vez más previsible—, la irresponsabilidad de ciertos gobernadores del conurbano y la provincia de Buenos Aires vuelve a quedar en evidencia. La pregunta que se hacen los inversores y los propios contribuyentes bonaerenses es cuánto tiempo más podrán sostenerse estas administraciones sin ajustar sus propias cuentas, tal como sí lo hizo el Estado nacional.

El desafío hacia adelante será que las provincias, especialmente las gobernadas por el peronismo, entiendan que el camino del ajuste ordenado —y no el de la deuda en dólares sin respaldo— es el único sostenible para garantizar servicios básicos y evitar nuevas crisis financieras que, como siempre, termina pagando la gente.