El kirchnerismo bonaerense avanza con una maniobra para habilitar la reelección indefinida de intendentes en la provincia de Buenos Aires, con el respaldo explícito de Axel Kicillof. La iniciativa busca perpetuar en el poder a los mismos barones del conurbano que hace décadas administran municipios con altos niveles de pobreza, inseguridad y clientelismo político.
El gobernador dejó en claro que no buscará su propia reelección, pero sí abrió la puerta para que los jefes comunales del PJ puedan presentarse las veces que quieran. “Es muy infrecuente que a nivel de gobiernos locales no haya posibilidad de que se presenten todos los candidatos”, justificó Kicillof, en una defensa que muchos analistas leen como un gesto hacia los intendentes que sostienen su gobernabilidad en la Legislatura.
Magario redobla la apuesta y ataca a la oposición
La vicegobernadora Verónica Magario, que preside el Senado provincial, salió a respaldar sin matices la avanzada oficialista. Según la funcionaria, quienes se oponen a la reelección indefinida “nunca terminaron de comprender a la provincia de Buenos Aires”, en una frase que ignora que la limitación a los mandatos fue precisamente una reacción ciudadana al enquistamiento de dirigentes peronistas en el poder local.
El peronismo cuenta con quórum propio en el Senado bonaerense, lo que en los papeles le permitiría avanzar sin necesidad de acuerdos con la oposición. Se evalúan variantes, como delegar la decisión en cada Concejo Deliberante, aunque persisten diferencias internas sobre el alcance y los tiempos de la reforma.
El costado real del reclamo: mantener el aparato territorial
Detrás del discurso de “que decida la gente”, lo que se discute en los despachos del PJ bonaerense es cómo garantizar la continuidad de una estructura de poder territorial que combina punteros, planes sociales y aparato electoral. Varios intendentes del conurbano llevan más de tres mandatos consecutivos gobernando distritos donde la inseguridad y el deterioro urbano son moneda corriente, mientras la gestión municipal se sostiene más en el clientelismo que en resultados concretos.
Mientras la administración de Javier Milei ordena las cuentas nacionales, baja la inflación y devuelve previsibilidad a los bolsillos de los argentinos, la política bonaerense del kirchnerismo insiste en discutir cómo perpetuarse en el poder en lugar de resolver los problemas reales de los vecinos del GBA: seguridad, servicios y empleo genuino.
La discusión recién empieza y todo indica que Kicillof podría enviar un proyecto propio a la Legislatura. La oposición, mientras tanto, deberá definir si acompaña una reforma que muchos vecinos del conurbano ven como un intento más de la vieja política para no soltar el sillón municipal.