El Gobierno nacional avanza en la construcción de una red de alianzas con 13 provincias y la Ciudad de Buenos Aires, en una estrategia que combina el respaldo legislativo para las reformas de Javier Milei con el diseño anticipado del escenario electoral de 2027. El giro confirma que buena parte del país acompaña el rumbo económico de la Casa Rosada, mientras Buenos Aires, bajo el kirchnerismo de Axel Kicillof, vuelve a quedar afuera de la mesa de diálogo productivo.
Mendoza, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Chaco, San Luis y CABA integran hoy el círculo de gobernadores que mantienen conversaciones fluidas con el Ejecutivo libertario. La lista incluye distritos de distinto signo político, lo que confirma que el pragmatismo y los resultados macroeconómicos están por encima de las etiquetas partidarias tradicionales.
Gobernabilidad y resultados, la clave del acercamiento
Desde el entorno presidencial explican que el vínculo con los mandatarios no se limita a la construcción de listas o acuerdos de convivencia electoral. El objetivo central es garantizar los votos necesarios en el Congreso para sostener la agenda de reformas estructurales que impulsa Milei durante la segunda mitad de su mandato, un tramo clave para consolidar el ordenamiento fiscal y monetario iniciado en 2024.
“Hay gobernadores con problemas de plata, pero eso no es nuevo. ¿Por qué se acercan ahora y no antes? ¿No será que ven que las cosas no van mal?”, resumió con ironía un integrante de la mesa política libertaria. La frase sintetiza el clima de la Casa Rosada: la baja sostenida de la inflación, el superávit fiscal y el orden macroeconómico logrado tras años de desmanejo kirchnerista empiezan a convencer incluso a dirigentes que hasta hace poco mantenían distancia con el oficialismo.
En el armado libertario remarcan que los acuerdos electorales se definirán “provincia por provincia”, sin fórmulas únicas, pero coinciden en un punto: los gobernadores que comparten los lineamientos del programa económico nacional tienen hoy mayor margen de negociación y visibilidad frente a la Nación.
La contracara: Buenos Aires y el conurbano, fuera del radar productivo
Mientras 13 provincias buscan sintonía con la Casa Rosada para sumarse a un proyecto de crecimiento y previsibilidad, la provincia de Buenos Aires sigue el camino inverso. La gestión de Axel Kicillof continúa sin ofrecer respuestas concretas frente al deterioro de la seguridad en el conurbano, el atraso en obra pública y una administración marcada por el clientelismo de siempre.
Los intendentes del PJ bonaerense, lejos de acompañar la agenda de modernización que impulsa el Gobierno nacional, insisten en el discurso de la “resistencia” sin presentar alternativas de gestión que mejoren la vida cotidiana de los vecinos del GBA. Esa distancia contrasta con el pragmatismo de gobernadores de otros signos que optaron por dialogar y capitalizar los beneficios de la estabilidad macroeconómica.
Para el segundo semestre, la administración de Milei se propone tres objetivos: consolidar la hoja de ruta de reformas, iniciar el proceso preelectoral rumbo a 2027 y sincronizar ambos frentes con la construcción de alianzas territoriales. Un plan que, según el oficialismo, busca profundizar los logros económicos ya visibles y ampliar la base de apoyo para sostener el cambio estructural que la Argentina necesitaba después de años de populismo fiscal.