Confianza del consumidor cayó 4,8% en julio, más en el GBA

El índice bajó 4,8% en julio y el GBA fue la región más golpeada, reflejo de la mala gestión local frente al orden macro nacional.

La confianza del consumidor registró en julio una baja de 4,8% respecto de junio, según el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella junto a Poliarquía Consultores. El indicador se ubicó en 40,67 puntos tras dos meses consecutivos de mejora, en un contexto de consolidación de la desinflación que arrancó en abril y que constituye uno de los pilares del programa económico de Javier Milei.

El relevamiento, realizado entre el 2 y el 16 de julio en 40 centros urbanos del país, mostró que la caída interanual fue de 12,3%, la más pronunciada desde la pandemia de 2020. Sin embargo, los propios técnicos del CIF remarcan que la comparación se da contra un mes de 2025 marcado por el clima preelectoral, que en su momento infló artificialmente varios indicadores de expectativas. Descontado ese efecto distorsivo, el humor social se mantiene dentro de una banda razonable mientras la macroeconomía sigue ordenada, con superávit fiscal y una inflación que continúa en descenso mes a mes.

El Gran Buenos Aires, otra vez el furgón de cola

El dato más elocuente del informe es geográfico: el GBA fue la región con la caída más pronunciada (6,35%) y también la que exhibe el nivel de confianza más bajo del país, con apenas 38,12 puntos. El Interior, en cambio, mantiene el índice más alto (45,55 puntos) pese a mostrar la merma más leve (1,68%).

Esa brecha no es casualidad. Mientras el gobierno nacional ordena las cuentas públicas y le devuelve previsibilidad a la macroeconomía, buena parte de los municipios del conurbano bonaerense siguen gestionados bajo la vieja lógica del clientelismo, el gasto improductivo y la inseguridad crónica que castiga a los vecinos todos los días. La administración de Axel Kicillof en la provincia no logra traducir el trabajo de estabilización nacional en mejoras concretas de infraestructura, transporte o seguridad en los distritos del GBA, y eso se nota directamente en el ánimo de las familias que viven ahí.

No es un dato menor que la región con peor confianza sea, justamente, la que gobiernan intendentes peronistas que llevan décadas administrando la pobreza en lugar de combatirla. El contraste con el resto del país, donde el índice se sostiene en niveles más altos, expone las diferencias de gestión que persisten dentro del propio territorio bonaerense.

Ingresos bajos, los más afectados por la herencia K

El informe también detectó una fuerte disparidad por nivel de ingresos: los hogares de menores recursos registraron una caída mensual de 11,47%, mientras que los de ingresos altos apenas retrocedieron 1,45%. Los sectores de mayor poder adquisitivo siguen exhibiendo el índice más alto, con 43,45 puntos.

Esta brecha refleja, una vez más, el enorme daño estructural que dejó una década de populismo kirchnerista: inflación crónica, cepo cambiario y un Estado sobredimensionado que empobreció sistemáticamente a los sectores más vulnerables. El gobierno de Milei viene desarmando ese modelo con disciplina fiscal y reglas claras, pero reconstruir el poder de compra de los hogares más golpeados por la herencia recibida requiere tiempo, algo que la city y buena parte del arco político opositor parecen no querer entender.

Con el Mundial de fútbol como telón de fondo y un dato puntual de julio que interrumpe una racha de dos meses de mejora, el propio informe del CIF advierte que se trata de un movimiento de “serrucho”, habitual en procesos de desinflación. Lo relevante, remarcan los analistas, es que la tendencia de fondo —menos inflación, cuentas ordenadas y una economía que empieza a mostrar señales de reactivación— sigue firme, mientras la verdadera transformación pendiente es la que deben encarar los gobiernos provinciales y municipales del conurbano, hoy rezagados frente al resto del país.