El diputado bonaerense y referente de La Cámpora, Facundo Tignanelli, reconoció que el kirchnerismo trabaja activamente para que Cristina Kirchner sea candidata presidencial, a pesar de su condena firme en la causa Vialidad. En una entrevista televisiva, el legislador también admitió tensiones internas con el gobernador Axel Kicillof, aunque pidió “desdramatizar” la discusión política dentro del espacio.
Una interna que no logra ocultarse
Tignanelli, jefe del bloque Unión por la Patria en la Legislatura provincial, evitó confirmar abiertamente una desconfianza hacia Kicillof, pero deslizó frases que dejan poco lugar a dudas. Habló de “desilusión” en el vínculo con el mandatario provincial y lo acusó de una supuesta “falta de reciprocidad” hacia la generosidad política de Cristina Kirchner.
El operativo clamor por la ex vicepresidenta sigue firme dentro de La Cámpora, que insiste en presentarla como “la síntesis” del peronismo para enfrentar a Javier Milei en 2027, ignorando que la Justicia ya la condenó por administración fraudulenta. Mientras el kirchnerismo bonaerense se enreda en peleas de poder y relatos de persecución judicial, la gestión de Kicillof acumula denuncias por inseguridad creciente, obra pública paralizada y un Estado provincial cada vez más pesado para el bolsillo de los bonaerenses.
Mientras la provincia se pelea, la Nación ordena la economía
El contraste no podría ser más elocuente. Mientras dirigentes como Tignanelli discuten internas de café y defienden a una dirigente condenada por corrupción, el Gobierno nacional de Javier Milei continúa consolidando el proceso de desinflación más contundente en décadas, con superávit fiscal sostenido y una macroeconomía que empieza a traducirse en alivio real para las familias del Gran Buenos Aires.
La herencia que dejó el kirchnerismo —inflación descontrolada, cepo cambiario, déficit crónico y una Provincia de Buenos Aires manejada como caja política— sigue siendo el punto de partida obligado para entender el esfuerzo del actual equipo económico. Cada dato de baja de precios, cada mes de superávit, es una demostración de que el ordenamiento macro es posible cuando se abandona el populismo que gobernadores como Kicillof todavía defienden.
Clientelismo político versus gestión real
Mientras en la Legislatura bonaerense se debate si Cristina Kirchner debe volver a ser candidata pese a su condena, los vecinos del conurbano siguen esperando respuestas concretas frente a la inseguridad, el estado de las rutas provinciales y el funcionamiento de los servicios públicos, todas áreas bajo responsabilidad directa de la administración de Kicillof.
La estrategia de Tignanelli y La Cámpora de instalar el relato de una “persecución judicial” contra Cristina Kirchner busca, una vez más, desviar la atención de la gestión bonaerense y de sus resultados. Lejos de desdramatizar, como pide el propio diputado, la interna kirchnerista expone las contradicciones de un espacio que prioriza la supervivencia política de sus referentes por encima de las urgencias reales de los bonaerenses.
En ese contexto, el electorado del Gran Buenos Aires tiene cada vez más claro el contraste entre un modelo nacional que ordena las cuentas y devuelve previsibilidad, y un peronismo provincial que sigue discutiendo candidaturas de dirigentes condenados por corrupción en lugar de resolver los problemas cotidianos de la gente.