El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, ha optado por mantener el foco en la gestión del territorio más grande y poblado de Argentina en un contexto de dificultades, evitando entrar en disputas directas con el presidente Javier Milei. A pesar de las críticas recibidas por parte del líder libertario, quienes colaboran estrechamente con Kicillof indican que el gobernador eludirá las confrontaciones propuestas desde la Casa Rosada. “Esta semana, desde Nación lo eligieron como el rival número uno, criticándolo por diferentes cuestiones, pero vamos a eludir esa pelea”, aseguran desde su entorno.
Kicillof, enfrentando desafíos económicos y sociales exacerbados por la devaluación, aumentos descontrolados de precios y tarifazos, ha optado por evitar una escalada innecesaria de tensiones con Milei. Aunque reconocen que el gobernador expondrá las diferencias de modelos en determinadas circunstancias, la prioridad es mantener una relación institucional seria con el presidente. Kicillof espera ser convocado para un encuentro propuesto por el ministro del Interior, Guillermo Francos, para discutir las necesidades de la provincia, especialmente ante la reducción del 11% en fondos nacionales durante la primera quincena en comparación con el año pasado.
En medio de las restricciones presupuestarias, Kicillof ha transmitido a su gabinete la necesidad de ajustar el gasto público sin comprometer los aumentos de salarios, considerándolos innegociables. La provincia buscará eficiencia en el gasto para mantener programas y proyectos, aunque con ajustes en su alcance debido a la falta de recursos. Además, el gobernador mantiene un diálogo constante con referentes políticos como Sergio Massa, Cristina Fernández y Máximo Kirchner, monitoreando de cerca las propuestas legislativas que afectan a la provincia y recibiendo a sectores afectados para abordar sus inquietudes. En este contexto, Kicillof prioriza la gobernabilidad y la gestión, manteniendo su atención en los problemas urgentes del territorio bonaerense